Un dirigente al nivel de su gremio

-Virgilio Álvarez Aragón / PUPITRE ROTO

Cuando el jueves primero de febrero Joviel Acevedo tomó el micrófono para, frente a la entrada del Ministerio de Educación, arengar a parte de la multitud de maestros que le acompañaba, un grupo de jóvenes maestras tomadas de la mano, con gorras y blusas o camisetas blancas, se movía a su alrededor, como si jugaran al toro-torongil, y así impedir que otros maestros o personas ajenas a la actividad se le acercaran.

Imagen sutil que evidencia la distancia que el joven, pero longevo, dirigente mantiene de la sociedad, de los medios de comunicación y de sus propios colegas. Pero también es indicativa de la fuerza y poder que su presencia impone en un gremio que, a diferencia de los de los otros funcionarios públicos, se moviliza activo, alegre y disciplinado. Nadie lo cuestiona, todo mundo le obedece y, cual cacique organizacional, dosifica premios y castigos según la lealtad y obediencia que de sus decisiones reciba.

Fotografía tomada de elPeriódico.

Los maestros marchan organizados por escuelas, municipios y departamentos, a quienes los dirigentes locales pasan lista para establecer si efectivamente cumplieron con la orden de ser ellos quienes, esta vez, debían movilizarse. Al interior del gremio la cuestión se plantea como mecanismo de solidaridad, hoy salgo por todos, mañana ellos lo harán por mí. Pero resulta evidente que quien no lo hace recibe como castigo la marginación promovida desde el interior del gremio. Si en tiempos de la GANA eran los «serviles espías de la ingeniera», ahora son los «oportunistas enemigos de Guatemala».

Con discurso adecuado a cada situación, el grupo que a partir del 2000 se apropió de la dirigencia magisterial guatemalteca ha pasado de, supuestamente, reivindicarse revolucionario y aliado de los y las trabajadoras del campo y la ciudad, inventando hasta supuesta participación en combates guerrilleros, a defender la agenda neoliberal en el Consejo Económico y Social -CES- y, con lujo de fuerza, ponerse al servicio de los regímenes autoritarios y corruptos de Otto Pérez y Jimmy Morales.

En ese hábil manejo de la agresión y la lealtad, Acevedo y su grupo han desplazado a todo aquel dirigente que intente ideologizar y hacer más participativo el movimiento, centrando cada vez más su lucha en la cuestión salarial, siempre y cuando sea parcial y temporal, pues eso les permite mantener el control permanente del sindicato. Incapaces pero oportunistas, los dirigentes políticos aprendieron el juego y, en lugar de satisfacer con visión de largo plazo las reivindicaciones de los maestros, gobernantes, diputados y ministros de Finanzas han preferido jugar al cuentagotas.

En lugar de aprobar, en definitiva, el incremento salarial según el aumento de la inflación, otorgan un aumento pírrico hoy y otro mañana, de modo que los maestros, siempre insatisfechos, estén al alcance de la mano para, disciplinadamente, servir para amenazar o apoyar, según sople el viento de los intereses de sus dirigentes. Acevedo y su grupo no son amigos de nadie, pero tampoco enemigos si se les complace en la concesión de los incrementos salariales parciales que siempre negocian.

Hoy han ganado la firma del nuevo pacto colectivo y el presidente, dado a los baños de aplausos, salió a la puerta de la casa que temporalmente habita para, sonriente, decir que el mismo ya está aceptado y autorizado. El presidente sonríe porque compró un aliado más en su lucha por la impunidad, Acevedo no desamarra la cara, porque en el gesto duro y agresivo está su felicidad.

Fotografía tomada de Soy502

En un país donde la educación no solo es una mercancía sino, en el caso de los sectores más pobres, una moneda de curso clientelista, las posibilidades de su mejoría sustantiva quedan cada vez más lejanas.

Si para inicios del ciclo escolar de 2010 apenas uno de cada cien niños entre los siete y doce años estaba fuera de las aulas escolares, para el inicio del de 2018 lo estarán 22. Pero en la alianza Mineduc-STEG/ANM esa es una cuestión que ni siquiera está considerada, como tampoco lo está que aunque se tengan 180 días de clases, los niños no tengan útiles escolares ni los maestros material de apoyo.

Jimmy Morales compró un nuevo aliado, Joviel cada vez se impone más entre los maestros, los niños pobres perdieron casi todas sus oportunidades.


Imagen principal tomada de Prensa Libre.

Virgilio Álvarez Aragón

Sociólogo, interesado en los problemas de la educación y la juventud. Apasionado por las obras de Mangoré y Villa-Lobos. Enemigo acérrimo de las fronteras y los prejuicios. Amante del silencio y la paz.

Pupitre roto


Un Commentario

Yovany 08/02/2018

Que insulto a la inteligencia de los docentes, señor usted no sabe nada, soySTEG

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