Tribunales y conteos

Vinicio Barrientos Carles | Política y sociedad / PARADOXA

La incompetencia es tanto más dañina cuanto mayor sea el poder del incompetente.
Francisco Ayala

Estas elecciones han sido todo un fenómeno que no termina, y el proceso poselectoral no ha sido ninguna excepción, abriendo a su paso posibilidades desmesuradas de incertidumbre y llana frustración. Aunque la palabra fraude ha circulado desde distintos voceros y con muy amplias y diferenciadas intenciones, en un análisis más riguroso se descubre que tal calificativo se encuentra muy lejos de la realidad vivida el pasado domingo 16 de junio, como también, efectivamente, se ha tratado de esclarecer en el imaginario político de la opinión pública. Sin embargo, algo que sí está claro al respecto de esta denuncia que desde diversos sectores ha emanado, es que esta amplia expresión implica no solo un descontento generalizado, sino también una clara manifestación del nivel de las anomalías y desórdenes que se han suscitado a partir del escrutinio de los votos y del correspondiente traslado y difusión de la información resultante. En un artículo previo hemos compartido nuestra opinión al respecto de las anomalías que se están investigando, puntualizando en el hecho clave que una exploración exhaustiva sobre los descuadres revelará el cómo y el por qué de estas incongruencias, las cuales son el resultado de fallas técnicas producto de la incompetencia profesional y la falta de responsabilidad de los encargados de estos procesos, y en última instancia, del mismo Tribunal Supremo Electoral como primer y único garante de la regularidad y adecuación de todos los procesos requeridos para llevar a feliz término los comicios electorales. En segunda instancia, siendo doblemente enfáticos en este punto, se pone de manifiesto la tremenda debilidad técnica y profesional que tiene esta anquilosada institución, en la que en abundancia y sobreestima de sendos abogados y juristas, se tienen falencias y dolencias perniciosas en otro tipo de cuadros profesionales, tan necesarios como los mencionados, pero que evidencian una ausencia crítica y desproporcionada, segura causal directa de gran parte de los errores en los que se ha incurrido. En este sentido, la dolosa negligencia de parte de los directivos del más alto nivel no puede dejarse de lado, ni debería quedar impune por las consecuencias que se están derivando, para la sociedad en general y para los procesos electorales que en particular estamos viviendo.

Fotografías tomadas de CNN y TSE.

En suma, las fallas técnicas observadas por los consultantes de la página oficial del TSE, así como las presentadas en calidad de denuncia por parte de algunos fiscales de mesa o de partidos políticos específicos, eran perfectamente previsibles, prevenibles y controlables, desde el punto de vista del diseño conveniente de un sistema de información adecuado y eficaz. Un sistema así debería haber garantizado, entre otras características, la trazabilidad, la calidad y la integridad de la información, por lo que sorprende de sobremanera cómo ha sido posible incurrir en ciertos errores de la naturaleza más elemental. Por estas razones es perfectamente factible hablar de negligencia, incuria e inatención desde el punto de vista técnico. Para empezar, la complejidad del sistema computacional requerido para llevar a cabo la tarea requerida por el sistema electoral vigente no presenta, a todas luces, ningún tipo de dificultad, pues se trata de una sumarización ordenada de los resultados obtenidos en cada una de las distintas mesas que conforman cada municipio, elevándolo a nivel departamental y luego al nivel nacional. A pesar de la sencillez lógica e informática de tal tarea, pudo observarse cómo, en distintas instancias, el total publicado a un cierto nivel no cuadraba con la suma de las votaciones parciales componentes, lo cual empezó a generar una serie de alarmas y alertas en distintos medios, destacando la compartición de todo tipo de mensajes en las redes sociales.

Para ilustrar este caso, que no es el único contemplado dentro de las anomalías, puede apreciarse en la imagen que sigue un contraste entre los valores publicados y lo que el lector del sistema de publicación podía calcular en una consola de cómputo, como una hoja electrónica. En la imagen se muestra un cuadro que contiene, a la izquierda, el total publicado de los votos para cada una de las 19 opciones de elección presidencial, mientras que a la derecha se tiene el total que se calcula al sumar los subtotales obtenidos en los 22 departamentos del país y la pequeñísima contribución en Estados Unidos. Esta consulta se hizo en el mismo día (sábado 22 de junio), virtualmente en el mismo momento (entre las 12 y las 13 horas), y de la misma fuente de datos: la página oficial del TSE. El esfuerzo de captura se hizo también para las diputaciones del listado nacional a nivel de país, como se muestra, y para el listado distrital, en todos los distritos disponibles.

Imagen elaborada por Vinicio Barrientos Carles

Sin mucha formación especializada, y sin sumergirse en honduras tecnológicas de una última generación, cualquiera puede percatarse que si se publican valores, por ejemplo para tres partes, A, B y C, y se publica el total de estas tres componentes, lo menos que se espera de cualquier sistema de información es que al realizar la suma de las tres partes, A + B + C, se obtenga como total la suma anotada en la publicación. Así de simple. Sin embargo, el TSE descargó responsabilidades de primera magnitud en quienes echaron a andar unos programas de computación que redundaron en inconsistencias de esta calidad de absurdo. Es perfectamente válido y razonable que cualquiera salte a leer que un 10 y un 20 totalizan 50. Aunado a este tipo de hechos, en la persecución de intereses perversos y malversos, no ha sido de extrañar que la palabra fraude haya aparecido en nuestro ya por demás convulso escenario político.

Fotografías tomadasde GROU y Tableros de control.

En algún momento hemos hablado del tráfico de influencias que ha dominado distintas instituciones del Estado guatemalteco, así como de las graves consecuencias que se pueden desprender de la asignación de una tarea a una persona que resulta incompetente, aunque sea posiblemente idónea y conveniente para las mafias y los malabarismos malintencionados, que es este caso han dominado seguramente la tradición en el Tribunal Supremo Electoral, institución en la cual se habla de padrinos y corrientes, dependiendo de quien ha sido el proveedor de favores concediendo una plaza al colaborador que se cuestiona. Me parece que es el momento justo de confrontar este tipo de vicios de contratación, que responden a favoritismos e irregularidades que son parte del cáncer del Estado, convirtiendo en décadas al TSE en un desagüe político de tercera especie.

Por otro lado, cabe señalar la verticalidad y el autoritarismo desfachatado y verdaderamente recalcitrante que puede observarse en el interno de esta organización, sintomática de la enfermedad del poder, lo cual se evidencia cuando nada fluye sin las correspondientes bendiciones de alguno de los poderosos del momento. Aunque no se tiene nada concreto reflejado en un organigrama, la existencia de verdaderos feudos señala que cualquier irresponsabilidad (como podría ser del Departamento de Informática) no puede sino redundar en una irresponsabilidad más grande de parte de los magistrados en funciones. En este sentido debe velarse por la abolición de un caciquismo reflejo del sistema político imperante y del pseudopartidismo subyacente, lejos de una democracia real, que debería comenzar en el interior de cada uno de los partidos políticos que pretendan ser las plataformas ideológicas para trazar los horizontes óptimos para el rescate de nuestro país.

Imágenes tomadas de la serie Quino: Yo no fui y a mí no me grite.

En cualquier caso, el aprendizaje medular que todos debemos abrazar tiene que rodearse de optimismo, en la construcción de una ciudadanía renovada y renovadora de nuestra autopercepción. Visualizo una oportunidad para darnos cuenta que aun las instituciones que mantenían un perfil de funcionalidad aceptable pueden, y deben, ser reformuladas y reformadas a la luz de los hechos, y nunca partir que su constitución, conformación y estructura es la terminal. El TSE es una de las instituciones clave en esta visión de reforma, y de manera particular el nuevo TSE tendrá que partir de una filosofía multidisciplinaria, rompiendo el artquetipo erróneo que desde la ley se constituye la sociedad, sino en consciencia de todo lo contrario, que desde el sustrato más fundamental de los tejidos sociales es que la ley debe emerger, en respeto de los principios inalienables que nos deben conducir a los derroteros de justicia y equidad , subsuelo para una vida democrática más digna.


Fotografías principales tomadas de Prensa Libre y Panorama, editadas por Vinicio Barrientos Carles.

Vinicio Barrientos Carles

Guatemalteco de corazón, científico de profesión, humanista de vocación, navegante multirrumbos… viajero del espacio interior. Apasionado por los problemas de la educación y los retos que la juventud del siglo XXI deberá confrontar. Defensor inalienable de la paz y del desarrollo de los Pueblos. Amante de la Matemática.

Paradoxa

Correo: viniciobarrientosc@gmail.com

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