Reflexiones sobre la abuelitud

Olga Villalta | Política y sociedad / LA CONVERSA

El 26 de julio me avisó el Facebook que era el día de los abuelos. Me sorprendió porque no vivo pendiente de este tipo de celebraciones. En el transcurso del día los muros de las/os amigas/os se llenaron de felicitaciones para sus abuelas/os. Mi parte juguetona afloró y puse un pequeño texto invitando a las abuelas del mundo a juntarnos para celebrar la rebeldía y el fuego.

Aunque sé que es una fecha de origen cristiano, quiero referirme esta vez a la vivencia de la abuelitud en el marco del sistema patriarcal en el que nos movemos.

Hay muchas frases populares desde las cuales se puede reflexionar. Por ejemplo: cuando va a nacer un nuevo ser de una hija o hijo, se le dice a la madre «vas a ser abuela», y yo me pregunto, ¿cambia el SER de la persona? ¿O estamos presenciando un hecho biológico que, por el parentesco, desde las convenciones culturales se le ubica como «abuela»?

Hay otras frases como «ya te veo chocheando», «vas a ver que los nietos te van a iluminar la vida», «los nietos le cambian la vida a una» y así muchas más, con las cuales se invita a entrar al molde diseñado por el sistema. Cuando mi hijo iba a ser padre por primera vez, me propuse no entrar en esos mandatos culturales. Estaba dispuesta a ser una abuela diferente, si había vivido la maternidad sin los mandatos de sacrificio y abandono de mi ser mujer, pensé que ante la abuelitud podía, también, dibujarla de manera diferente. Consideraba que no necesitaba utilizar a una nieta para que me iluminara la vida, pues yo iluminaba mi propia vida. Tampoco necesitaba una razón para vivir, por lo tanto, esa niña era la afortunada de contar con una abuela iluminada.

La vivencia de la abuelitud tiene muchos matices. Está atravesada por la edad, por ejemplo: si sucede cuando se tiene 40 o 50 años, probablemente se tenga mucha energía y vitalidad para jugar, pasear y transmitirle alegría a las/os nietas/os. Si en cambio la abuelitud aparece cuando se tiene 60 o 70, la energía física ha comenzado a disminuir y las/os abuelas/os buscarán la ruta del apapacho y consentimiento.

No es lo mismo si se goza de buena salud o se padece alguna enfermedad. Así también si se convive con las/os nietas/os o en se encuentran lejanos, en otra ciudad u otro país.

En muchos casos se deja el cuidado de las/os nietas/os a las/os abuelas/os, dado a que ahora tanto el padre como la madre trabajan en el espacio público. Esto puede resultar positivo para las/os niñas/os, si los primeros han reflexionado sobre sus errores en la crianza de sus hijos y están dispuestos a no repetirlos. Pero también puede ser negativo si se sigue con los patrones de crianza equivocados de antaño, como el uso de gritos, golpes físicos, frases hirientes.

Se dice, de manera retórica, que los abuelos tienen mucha sabiduría, sin embargo, esta no se adquiere únicamente con los años de vida, sino que se desarrolla cuando los hechos realizados se someten a análisis y los convertimos en experiencia. Si no se reflexiona y se asumen los errores cometidos, no se adquiere sabiduría.

Para ser influencias positivas, las/os abuelas/os tienen que desarrollar empatía hacia las/os nietas/os. Comprender los cambios que van sucediendo en la sociedad y ajustarse a ellos.

A quienes la vida les sorprende con la abuelitud, tienen la oportunidad de aprender muchas cosas y compartirlas con esas nuevas generaciones. Hay un amigo que se abrió al feminismo y hoy que cuida dos nietas, utiliza estos conocimientos para transmitirles un espíritu transgresor, animándolas a construir su autonomía personal. Eso sí, implica aprender a ceder, a comprender, a empatizar y no imponer sus criterios. No aburrir con «en mi tiempo todo era mejor», eso no ayuda en nada.

Imagen principal tomada de Revista Bakánica.

Olga Villalta

Periodista por vocación. Activista en el movimiento de mujeres. Enamorada de la vida y de la conversación frente a frente, acompañada de un buen café.

La conversa

Correo: olgavillalta@gmail.com

3 Commentarios

Trudy Mercadal 29/07/2020

Un artículo muy útil pero que además es cierto y alegre, pues la «abuelitud» en cualquier década tiene su encanto y no tiene porqué lamentar una ser ni abuela jóven ni abuela demasiado mayor. Los nietos están para gozarlos y ya.

Olga Villalta 28/07/2020

Gracias por leer mis artículos.

Alfredo Villa Alta 28/07/2020

Un artículo Muy proactivo, si entendemos que ser proactivo es enfocarse en las soluciones y no en los problemas. Adelante amiga

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