Que la pandemia nos ayude a romper círculos

Maynor Alvarado | Política y sociedad / EL MALABARISTA

Esta Guatemala es un constructo que algunos grupos dominantes han desarrollado de tal forma que parezca caparazón de tortuga, duro de romper como un círculo de blindaje, para que todo sea como esa figura geométrica sin fin, aunque recorramos los mismos caminos a veces sobre nuestras propias huellas, una y otra vez.

En la política nos sucede lo referido, más de una vez hemos creído en la palabra diferente, en una evocación a la democracia, a la social democracia, a la mano dura, a no ser «un hijueputa más» y siempre nos engañan como niño de pañal y bombón. En medio de la pandemia, igual hemos visto como una añeja preparación de varios miles de días no se ve reflejada ni siquiera en un gabinete medianamente preparado. Ha salido al paso la improvisación y las sorpresas. Parece que este deseo de muchos años por llegar a la Presidencia es eso únicamente y no el deseo de ser un estadista. Este círculo se puede romper, aunque es difícil.

Con una participación directa de cientos de políticos y militares en el último siglo, Guatemala se ubica en un triste y vergonzoso lugar en cuanto a la pobreza en el mundo, tan así que solo Haití nos supera en algunos tenebrosos indicadores. La pobreza es otro círculo nefasto para el desarrollo de nuestra incipiente República, los del párrafo anterior trastocan la inversión social, educación, salud y demás derechos difusos para mantener de rodillas a millones que se ven cuasi obligados a votar engañados con gorras y llaveritos, de lo contrario no se explica el pírrico triunfo de algunos personajes camaleónicos que arremeten con toda furia para tener el control político. Entonces el círculo de corrupción y el de pobreza se nutren con sinergia y sebácea doblemente difícil de destruir.

La pandemia tiene mucha similitud con la guerra: incertidumbre, miedo, abastos, toques de queda, autoritarismo, poder concentrado en algunos sectores, temor a la muerte entre otros; también saca lo peor de los seres humanos, y allí hay otro círculo: el individual, ese que nos ensimisma y nos hace ciegos ante la necesidad y adversidad ajena.

Quisiera cerrar con un círculo fácil de acabar, pero este, el personal, es el más férreo, porque tenemos que romper ideas, abrir mente y corazón para enfocarse más que en nosotros mismos, en el prójimo, y eso ayudará a romper con la pobreza en todos sus niveles y con la falsa política.

Ojalá la pandemia nos deje ese gran recuerdo: el de poder romper nuestro círculo personal y limitado al derecho de nuestra nariz.


Maynor Alvarado

Abogado, defensor de la vida y la democracia, soñador de un país en paz.

El malabarista

Correo: estuardojuridico@yahoo.es

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