Los agujeros negros de la formación inicial docente o explicación del error nivel trocitos I

-Francisco Cabrera Romero / CASETA DE VIGÍA

Dedicado a las “expertas” y los “expertos” que no han entendido el problema, menos la solución. 

La última reforma de la formación inicial docente (FID), realizada en 2012, durante la administración del Partido Patriota, se da en seguimiento a una serie de intentos previos que vienen al menos desde 2002, cuando el Gobierno buscó crear las escuelas normales superiores.Tras el cambio de administración (2004), el nuevo Gobierno dio por malo y perverso todo lo anterior e hizo su propia reforma, que tampoco fue muy buena y heredó aquellos programas que podían ser de cuatro años en plan diario, o de tres años en doble jornada o en una sola jornada más fines de semana, etcétera.

La siguiente administración (que inició en 2008) consideró que aquello era un desorden, y realizó dos nuevas reformas en menos de dos años. No se resolvió el problema. De manera que en 2009 se instaló la denominada Mesa Técnica de la FID, cuyo propósito fue elaborar la propuesta de cambio a la formación inicial docente. Así se llegó 2012, cuando la administración de Gobierno tomó solo parte de la propuesta de la Mesa Técnica y decidió una nueva reforma que, a pesar de múltiples manifestaciones de desacuerdo, se convirtió en el gran proyecto de la cartera de educación. Recientemente, la Corte Suprema de Justicia (CSJ) resolvió un amparo que dejó sin efecto una parte sustancial de esta reforma, un fallo que se había anticipado cinco años atrás, pero que fue desatendido por las autoridades que decidieron llevar la reforma a sangre y fuego.

Una corriente de opinión impulsada especialmente por el grupo de Empresarios por la Educación, la llamada Gran Campaña y grupos afines, que en su momento dieron el apoyo a esta reforma, trata de responsabilizar de la situación a la CSJ y a la bancada que interpuso el amparo; pretendiendo que se trata de una intromisión o de una politización. En realidad están ocultando a los verdaderos responsables del desastre que son las autoridades del Ministerio de Educación durante la administración del Partido Patriota y sus aliados incondicionales, que no hicieron lo que debían (y se les anticipó) para sostener su reforma.

Aunque ha sido por la vía legal que la reforma ha quedado anulada, esta presentó desde el principio graves fallas que no son cosas menores y representan problemas reales que hasta hoy esperan solución.

Paso a enumerar solo las que el espacio me permite, para informar a múltiples «expertas y expertos» que opinan frecuentemente de forma, por lo menos, desafortunada:

  1. Falla de calidad. La reforma se estableció sobre el supuesto de que las universidades saben formar docentes. A pesar de las décadas que llevan haciéndolo sin mostrar clara superioridad en comparación con las escuelas normales. Nótese que los magros resultados que obtienen los graduandos de nivel medio reflejan que dichos graduandos, cuyos maestros son mayormente preparados en las universidades, obtienen resultados consistentemente más bajos que los que obtienen los estudiantes de sexto primaria, mayormente preparados por maestros formados en escuelas normales. No vamos a decir que eso es definitivo, pero claramente expone una realidad que hace dudar de las capacidades de los programas de educación de las universidades nacionales. Entonces, no debería ser una premisa que baste trasladar la responsabilidad a nivel superior para resolver el problema.

    Nunca se previó una fase anterior e indispensable de formación de formadores. Los sujetos capaces de formar buenos docentes no estaban en fila esperando a ser llamados. Había que formarlos también. Esta fase no sucedió y resultó que quienes formaban a los nuevos docentes no siempre eran la mitad de buenos de lo que se esperaba y muchos de ellos, vale decir, eran también docentes de las propias escuelas normales que se buscaba eliminar.

  2. Falla de exclusión. El concepto de elevar la formación a nivel universitario no contó con el contexto nacional caracterizado por la marcada estratificación socioeconómica y cultural. En el mundo real, los jóvenes que han podido acceder a educación formal en el ciclo diversificado (solo dos de cada diez) están urgidos de generar ingresos para sus familias (trabajar para ganar dinero). Postergar ese momento por dos años más resulta un problema que solo pueden entender quienes alguna vez han tenido que trabajar para comer. En esas condiciones, no son muchos los padres de familia que podrían sostener los estudios de sus hijos ya no hasta los 18 sino hasta los 20 años. Esta situación no mereció ninguna medida dentro de la reforma, abriendo el riesgo de que con el paso del tiempo los futuros docentes solo pudieran provenir de capas medias o altas con capacidad de sostener los estudios de sus hijos hasta la universidad. Esta situación es marcadamente más grave en el interior del país, donde en general hay peores condiciones de socioeconómicas.

  3. Falla de negación del pluralismo cultural y la interculturalidad. La reforma en cuestión no resolvió ni resolvería jamás el problema de la falta de docentes bilingües en idiomas nacionales. Problema que en su momento quisieron resolver, sin éxito, las escuelas normales bilingües. Para empezar, habría que preguntarse qué porcentaje de estudiantes universitarios hasta el día de hoy, tuvieron por idioma materno uno indígena. La respuesta segura es un bajísimo porcentaje. De modo que con la reforma y por razones darwinistas, la atención escolar en idiomas nacionales estaría destinada a desaparecer de forma acelerada. El reporte oficial de 2016 indica que 895 mil estudiantes indígenas se inscribieron en la primaria, muchos de ellos tuvieron como idioma materno uno que no es el castellano. La reforma no consideró que esos niños aprenderían mejor si fuera en su propio idioma y podrían tener un proceso bilingüe con docentes que supieran comprender, hablar, leer y escribir en el idioma correspondiente. Tampoco se preocupó por proyectar cuántos docentes hablantes de cada idioma nacional serían necesarios para los próximos diez o quince años, de acuerdo con el crecimiento poblacional. Eso sencillamente quedó “tirado bajo el veloz carro del progreso”.

  4. Falla de sálvese quien pueda en lo que queda de las escuelas normales. Cuando se estableció la reforma (2012) nadie se preocupó por organizar la transición de las escuelas que formaban maestros que abruptamente debían convertirse en formadoras de bachilleres. Para quienes no conocen el medio, deben saber previamente que en un establecimiento oficial de nivel medio, los docentes están contratados por períodos (no por jornada como en la primaria), de manera que cada docente tiene un número determinado de períodos que impartir, por lo cual recibe un salario proporcional a los períodos de clase, que a su vez están en relación con las asignaturas o áreas curriculares a su cargo. Al momento de darse la reforma ¡esto fue un caos! Había asignaturas sin docentes y docentes sin asignaturas. Nótese que de un programa de tres años (magisterio) se redujo a uno de dos (bachillerato) y que establecimientos que tenían hasta tres secciones de cuarto grado se redujeron a una sola sección, con lo cual muchos no completaban los períodos para los cuales estaban contratados y muchos más terminaron impartiendo clases sobre las cuales no tenían la más mínima idea. Se puede uno imaginar que la calidad que se ofreció durante los últimos cinco años en los bachilleratos no era algo para presumir de gran visión estratégica ni de lujo de políticas públicas.

  5. Falla de parcialidad y fragmentación. Si la reforma era tan importante como se alegó todo el tiempo, por qué se dejó abandonada la formación de docentes para el nivel preprimario. Que se mantiene hasta hoy, en las desprestigiadas escuelas normales. Si el alegato principal de la reforma fue lo deficientes que eran las escuelas normales, cómo es posible que una parte tan importante quedara a cargo de estas de forma indefinida. ¿Debemos entender que tiene menos importancia la educación preprimaria?

  6. Falla de especialidades. En la misma lógica anterior, la formación de docentes de formación musical quedó convertida en formación de docentes de arte. Esto sería para celebrar, si no fuera que en el sistema educativo las plazas existentes son para docentes de formación musical y que este extremo tampoco logró el acuerdo de los docentes de música que hasta hoy han mantenido un reclamo hacia la universidad por haber creado una especialidad que no empataba con su formación inicial.

  7. Falla legal. La que finalmente frenó la reforma y puso al sistema educativo cinco años atrás. El Ministerio de Educación no creó la base legal para la reforma y, como se sabe, nadie debe estar por encima de la ley, ni siquiera cuando se tienen buenas intenciones. De manera que el propósito de hacer una reforma significativa debía quedar respaldado con las normas legales necesarias. Tendría, al menos, que haberse formulado la base legal general de creación de los bachilleratos y la eliminación de la carrera de magisterio en el nivel medio. Esto no se hizo. Por lo que no vale que ahora se pretenda responsabilizar a la CSJ, que solo cumple con su trabajo de conocer y resolver el amparo con base a derecho. ¿Verdad que el estado de derecho a veces no es tan bonito?

  8. Esta fue una reforma sumamente deficitaria en muchos sentidos. Nació de forma violenta y sin la preparación necesaria. Debe entenderse que nadie está postulando que la formación se agote en las normales de tres años. La formación de docentes debe ser en el más alto nivel posible. Pero bien hecha, para evitar regresiones como la actual.

    Hasta aquí, solo he podido explicar, con trocitos, el problema o el estado actual de las cosas. En siguiente artículo presentaré elementos para una reforma que sigue siendo necesaria.

    Si conoce a alguna “experta” o “experto”, hágale un favor y mándele el link de este artículo.


    Fotografía tomada de IOSP.

    Francisco Cabrera Romero

    Educador y consultor. Comprometido con la educación como práctica de la libertad, los derechos humanos y los procesos transformadores. Aprendiente constante de las ideas de Paulo Freire y de la educación crítica. Me entusiasman Nietszche y Marx. No por perfectos, sino por provocadores de ideas.

    Caseta de vigía

7 Commentarios

Juan Golcher 17/11/2017

Creo que esun articulo muy ilustrativo de una criatura que nació muerta…o como diría Gabriel García Márquez: » CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA» soy docente de Humanidades de la practica intercultural del FID… pero soy Normalista Guifa, y honestamente no veo que el magisterio de ahora con su nivel superior sea mejor que el de hace 30 años en las Normales, lamento mucho que centenares de jóvenes se hayan visto engañados por una carrera que hoy queda como en el limbo, a eso agregarle como ya se dijo aca la poca y mala formación de los formadores superiores, esencialmente porque muchos no son maestros, no han dado clases en el nivel primario y porque al final su formación universitaria también ha sido precaria dada la masificación de los egresados de la USAC en áreas social humanista, lo peor es que no se ve una luz al final del túnel…y la educación en Guatemala sigue Postergada por los siglos de los siglos….

Juan Carlos Golcher 17/11/2017

Creo que esun articulo muy ilustrativo de una criatura que nació muerta…o como diría Gabriel García Márquez: » CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA» soy docente de Humanidades de la practica intercultural del FID… pero soy Normalista Guifa, y honestamente no veo que el magisterio de ahora con su nivel superior sea mejor que el de hace 30 años en las Normales, lamento mucho que centenares de jóvenes se hayan visto engañados por una carrera que hoy queda como en el limbo, a eso agregarle como ya se dijo aca la poca y mala formación de los formadores superiores, esencialmente porque muchos no son maestros, no han dado clases en el nivel primario y porque al final su formación universitaria también ha sido precaria dada la masificación de los egresados de la USAC en áreas social humanista, lo peor es que no se ve una luz al final del túnel…y la educación en Guatemala sigue Postergada por los siglos de los siglos….

Pablo Silva 17/11/2017

A la luz de estas notas debería calcularse la deuda con las y los jóvenes que salieron a las calles a defender su derecho a construir su sueño de magisterio. Esa generación sí que sigue siendo ejemplo de compromiso con la educación del país. Gracias Francisco.

Jorge Raymundo 15/11/2017

En casi todo estoy de acuerdo contigo mi estimado Francisco, excepto que la reforma del Patriota del 2012 no tomaron en cuenta absolutamente nada de la propuesta de la mesa técnica de la FID, virtualmente lo tiraron a la basura, se burlaron de ella. Entonces, los resultados están a la vista. Lo de los formadores de formadores estaba muy débil en la propuesta, es un tema fundamental a tomar en cuenta para un nuevo intento de reforma. Te dejo el link de mi artículo sobre el tema que publicaron en la hora, por si te sirve de algo. Conste que no soy ni me considero experiencia en el tema, solo el deseo de contribuir en algo. Saludos. El link: labora.gt/la-encrucijada-la-formacion-docente/

    Francisco Cabrera Romero 16/11/2017

    Gracias Jorge. Por supuesto que veré tu artículo. Gracias por el link. Como decís, los resultados están a la vista. Pero esta situación actual, por enésima vez, abre la oportunidad de discutir en serio el tema. Ojalá haya la posibilidad de escucharnos y escuchar a otros al respecto.

José Alfredo Calderón 15/11/2017

Excelente entrega maestro. El problema está descrito con mucha claridad. Gracias.

    Francisco Cabrera Romero 16/11/2017

    Espero que sí Vamos a ver si se comprende así en todos los casos. Gracias José Alfredo!

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