Llueve sobre mojado

-Roberto Ganddini / ESPIRAL

La belleza del territorio guatemalteco es extraordinaria e impresionante, máxime sin nos gustan la vista de volcanes, lagos, ríos, montañas, etcétera. Pero a la par de estos bellos parajes, vemos que no todo es felicidad. El territorio guatemalteco ha sufrido una serie de desastres, inimaginables, a veces las sequías, a veces el exceso de lluvia, que hacen que las familias guatemaltecas de escasos recursos sufran para alimentarse, lo cual trae consigo severas hambrunas y sus secuelas.

Las últimas lluvias han provocado que los cultivos de subsistencia, dicho sea de paso los más vulnerables por razones económicas, hayan sufrido pérdidas irreparables en su producción (maíz, frijol, hortalizas, etcétera). Estos cultivos producirán casi nada, y lo que se produzca será de muy mala calidad.

Aparentemente esto es producto de la naturaleza y NO ES ASÍ, existen factores que el mismo ser humano ha provocado para que estos fenómenos se manifiesten. Podemos empezar desde las emisiones de gases contaminantes hasta el abandono de los gobiernos a los sectores pobres del país.

Pero que entendemos por pobreza: este índice de desarrollo ha sido ampliamente discutido en todos los círculos de investigación social, encontramos algunas definiciones. En ciencias sociales, la pobreza es entendida en al menos doce sentidos específicos. Los sentidos se superponen unos sobre otros; dos o tres definiciones distintas del mismo término pueden encontrarse simultáneamente en una misma posición en el debate sobre la pobreza. Los sentidos propuestos son específicos, ya que son lógicamente distinguibles, de modo que las características asociadas a un sentido no lo están necesariamente a otros. Pobreza como un concepto material es el primer grupo.

La población es pobre porque no tiene algo que necesita, o cuando carece de los recursos para acceder a las cosas que necesita.

En Guatemala el 60 % de la población actual vive en pobreza y extrema pobreza, en el altiplano estas cifras aumentan a 70 % y si nos concentramos en el sector femenino del mismo lugar encontramos hasta un 90 %.

¿Cuáles son los paramentos que nos indican esta situación? Según el Banco Mundial una persona pobre es la que vive con dos dólares al día, mientras una persona en extrema pobreza vive con menos de un dólar al día, la comparación del dólar es en especie también. Y así encontramos una serie de definiciones sobre índices de medición de la pobreza.

Pero qué sucede en la realidad, la sociedad guatemalteca se divide en un margen muy grande entre las personas que tienen todo y las que no tienen nada. Así de simple, no hay que darle tantas vueltas.

La mayor parte de la población es campesina que vive de cultivos de subsistencia, lo que las hace ser dependientes de una forma laboral muy especial, como campesinos no producen los alimentos que necesitan para consumo familiar, mucho menos en la venta de excedentes para poder adquirir otros productos. Por lo tanto tienen que emigrar a otras partes del país para trabajar como jornaleros, principalmente en fincas de terratenientes, donde los salarios están por debajo del mínimo y en condiciones infrahumanas.

Pero volviendo a nuestro tema de los desastres provocados por el exceso de lluvia, esto nos viene a demostrar qué tan frágil y vulnerable es nuestra sociedad, no existen programas gubernamentales que sean objetivos, lo cual es fundamental para mitigar estas catástrofes. Si observamos los informativos, nos damos cuenta de la gravedad de la situación, en muchos lugares del país se perdieron las cosechas por completo, en otros, lo que queda no es insuficiente para alimentar a la familia, en fin, es un estado de calamidad tremendo.

Como siempre son los campesinos pobres los que más sufren esta situación. Es inconcebible que muchas personas dediquen el tiempo en defender a un gobierno corrupto e incapaz, cuando millones de niños se levantan con hambre y se acuestan con mucha más hambre, pues no existen programas para por lo menos paliar estas necesidades.

Hay que empezar por la parte del comportamiento social, evitando la emisiones de gases contaminantes, tener un programa efectivo para impedir la deforestación e implementar proyectos de reforestación. Darle el uso adecuado a los suelos, desarrollando la educación ambiental en todos los ámbitos del país, así evitar inundaciones, azolvamientos y deslaves en muchas zonas del país.

Pero también, el Gobierno debe generar condiciones económicas acordes al desarrollo de nuestra sociedad. Vemos como Enade hace una propuesta de privatización hasta de las carreteras, pero no toma en cuenta el desarrollo local como base para una mejor producción, esta propuesta solo favorece al empresario grande, pero no al pueblo de Guatemala en general.

Hay que hacer propuestas de desarrollo holístico, para esto están las universidades y ONG que han realizado muchas, pero que nadie les ha puesto atención ya que no son de interés ni político ni económico para los sectores poderosos.

Desde hace muchos años que propuse el desarrollo social y económico de acuerdo a cuencas hidrográficas, esto es más realista y tiene más en común que otros aspectos de desarrollo (lo desarrollaré más extensamente en otra ocasión).

Este es un llamado para que pongamos atención y no solo al Gobierno, sino a la sociedad en general para llevar a cabo prácticas que sean congruentes con el ambiente y también establecer y apoyar programas de desarrollo social y económico para las comunidades, debido a que vemos que el Gobierno y las elites sociales no quieren jugar un papel en este sentido, además, sus propuestas son descabelladas y oportunistas, existen tantos ejemplos en otros países de cómo minimizar el factor pobreza y llevarlo a índices muy bajos, pero a los gobernantes no les interesa, únicamente les interesa el factor económico, es decir robar el dinero de la población y enriquecerse rápidamente.

Pero como guatemaltecos debemos ser conscientes y hacer un cambio en nuestra sociedad, tenemos que unirnos y luchar porque si los que tienen el poder no quieren dar oportunidades, tenemos que quitarlos y que gobiernen personas que se preocupen por el bien común.


Fotografía tomada de Prensa Libre.

Roberto Ganddini

Actualmente trabajo en la Universidad de San Carlos donde soy el Director Administrativo del Centro Universitario Metropolitano (CUM). De formación Agrónomo y con estudios en administración y Economía. Así como un diplomado de Desarrollo sostenible y prevención de desastres (FLACSO). Dentro de los diversas actividades escribo para el periódico de la Universidad de San Carlos especialmente sobre problemas de medio ambiente. Pero también de carácter social y coyuntura actual. Así como problemática interna de la USAC.

Espiral

Un Commentario

Marily 25/10/2017

Leí tu columna; el tema de hoy es medular, pienso incluso, que merece ser ampliado y tratado con mayor profundidad. El desarrollo sustentable de la agricultura en un país que se reconoce como agricultor no puede ser postergado. El campesino necesita estímulos para producir pero no puede hacerlo porque solo, haciendo uso de su libre albedrío, debe haber una política agraria que pueda servirles como basamento.

Obviamente te enfocas en la situación de Guatemala, pero resulta que lo mismo sucede en todos nuestros países y eso es muy grave porque cada vez somos más dependientes de los países desarrollados que suministran semillas tratadas, transgénicas, que son bastantes peligrosas y que además cuestan muchísimo.

Es por tanto necesario seguir tratando el tema, hay que llegarle con todo quede campesino que trata de salvaguardar su pedacito de mundo.

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