La productora cinematográfica de Carlos Matheu

-Edgar Barillas / RE-CONTRACAMPO

Intertítulo: “La Banda de Música de San Agustín ameniza los actos.”
(Abajo se identifica: Laboratorio Cinematográfico Mateu).
Una persona firma el libro de actas sobre una mesa rústica, rodeado de otras personas.
Intertítulo: “Los principales concurrentes firman el Acta de Inauguración”.

La descripción anterior corresponde al inicio de la película de la Productora Matheu sobre la inauguración del puente Orellana sobre el río Motagua, en la aldea El Rancho, en aquel lejano año de 1927. Se trataba de una obra de gran trascendencia, porque permitiría comunicar las verapaces y sus riquezas con el ferrocarril del norte. Para ello, el presidente de la República, General Lázaro Chacón, se había hecho acompañar de una numerosa comitiva que había viajado en tren desde la capital de la República. Y los camarógrafos que trabajaban para la Productora de Carlos Matheu se habían desplazado tras la noticia de la inauguración de tan importante obra. Luego, en el laboratorio, habían editados las tomas que servirían para elaborar el noticiero que llegaría a las salas de cine de todo el país.

Carlos Matheu hacía esos noticieros cinematográficos suponemos que por encargo del Gobierno, pues tres de los cuatro de que se tiene noticia están vinculados a la labor gubernativa. El más antiguo que conocemos, es el del combate al chapulín en el departamento de Suchitepéquez, de 1926. Otro más, de 1927, daba cuenta de la excursión de la Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala hacia las ruinas de Quiriguá, el poblado de Livingston y el río Dulce. El último de los noticieros que se conservan de la Productora Matheu y el que se sale de la línea de la propaganda gubernativa, es el del desfile de la Huelga de Dolores de 1928, una verdadera reliquia para los huelgueros de corazón.

El noticiero sobre la lucha contra la plaga del chapulín nos descubre un parque central de Mazatenango muy diferente al que conocemos hoy. Unos edificios de madera rodean la antigua plaza, de los cuales uno es de dos pisos y tiene una torre de reloj, como se acostumbró durante la época liberal para robarle el control del tiempo a la Iglesia (recordemos que con los relojes los liberales buscaban librarse de la dependencia de las campanas del templo católico). De la cabecera departamental, los delegados del gobierno se trasladan al campo para combatir al acridio, “el más mortal enemigo de nuestra agricultura”. El rudimentario método de cavar zanjas para ahí exterminar al insecto, nos evidencia que aún no se había iniciado la indiscriminada e ingrata labor de fumigar con insecticidas que convirtiera la costa sur en un verdadero mar de veneno.

La película de la inauguración del puente Orellana, magnificaba la obra recién concluida: “Más de 300 personas se precipitan a la vez sobre el puente, poniendo a prueba la resistencia de la construcción”. Claro, una obra monumental y sólida era posible gracias al gobernante, que solícito acudió a inaugurarla. Los vecinos agradecidos, no pudieron menos que condecorarlo con una medalla conmemorativa. El contraste entre la vegetación tropical de la Costa Sur y el entorno semidesértico de El Rancho es evidente en ambas películas. Lo que no cambia es el elogio a la administración pública.

Continuará.

Edgar Barillas

Guatemalteco, historiador del cine en Guatemala, investigador de la Universidad de San Carlos de Guatemala.

Re-contracampo

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