La OCDE, hacer el ridículo y robar

Ricardo Barrientos | Política y sociedad / MANIFIESTO

En su afán de mentir y robar, el gobierno de Jimmy Morales echa a perder hasta los pocos logros de trabajadores técnicos y de carrera que quedan en el Gobierno.

Según su sitio en la Internet, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) se fundó en 1961, agrupa a 36 países miembros y su misión es promover políticas que mejoren el bienestar económico y social de las personas alrededor del mundo. En mayo de 2013, el Consejo de la OCDE decidió sostener discusiones para aceptar a Colombia y Letonia; en abril de 2015 invitó a Costa Rica y Lituania para iniciar discusiones formales para su ingreso; en 2016 Letonia fue aceptada en la OCDE y Lituania en 2018.

El análisis de la evolución de la situación de estos países muestra que, para ser considerado un miembro, se deben demostrar avances significativos en una serie de criterios rigurosos en términos de desarrollo social, económico y ambiental. Para los países atrasados y que aceptan su situación, pero que quieren demostrar voluntad para solucionarla, la OCDE posee un Centro de Desarrollo para ayudarles a encontrar soluciones innovadoras para promover el crecimiento sostenible, reducir la pobreza y las desigualdades, y mejorar la calidad de la vida de sus habitantes. El Centro incluye como miembros plenos a países de África, Asia y Latinoamérica.

En su situación de país atrasado, con tragedias vergonzosas como que la mitad de su niñez sufre de desnutrición crónica, que Guatemala se haya incorporado al Centro de Desarrollo de la OCDE para pedir ayuda, es una medida correcta.

Sin embargo, Jimmy Morales y el Gobierno mintieron, diciendo que Guatemala había sido admitida como miembro de la OCDE y, de manera torpe, intentaron presentarlo como un gran logro en materia de transparencia y combate a la corrupción. Cuando, en realidad, lo que se logró fue que el país fuera admitido en el Centro de Desarrollo, precisamente porque queremos pedir ayuda debido a la gravedad y precariedad de nuestro atraso.

Con estas mentiras, Jimmy Morales no solo hizo, otra vez, el ridículo a nivel mundial, sino que, además, insultó la inteligencia de la ciudadanía y el trabajo y el esfuerzo de los trabajadores técnicos y de carrera que todavía hay en el Gobierno. El todavía presidente demostró una vez más su ignorancia, ya que no conoce y mucho menos le importa informarse sobre la muy importante diferencia entre ser un miembro de la OCDE y ser admitido en el Centro de Desarrollo de esa organización. Acostumbrado como está a mentir y a la práctica diaria y cotidiana de la demagogia barata, él y sus asesores se sienten cómodos con tergiversar la verdad, toda vez «suene bonito o parezca un logro importante», aunque no lo sea.

Una vez descubierta la patraña, el Gobierno acorralado no tuvo opción sino reconocer el error. El ministro de Economía tuvo que dar declaraciones públicas desmintiendo a Jimmy Morales y el Diario de Centroamérica publicó disculpas. Sin embargo, tras el escándalo, trascendió que la comitiva que asistió a la sede de la OCDE en París la integraron la canciller y el ministro de la Defensa, que carecen de mandato o facultades para estos asuntos, y no los ministros de Economía o Finanzas, que son quienes sí poseen las facultades y mandatos requeridos, lo que ya constituye otro escándalo de ineptitud y posible abuso de recursos públicos.

O sea, además de que el presidente mintió y demostró ignorancia, la canciller y el ministro de la Defensa estaban de vacaciones en París pagadas con nuestros impuestos, con el pretexto de asistir a la OCDE. ¡Vaya descaro de mentirosos, corruptos y ladrones!


Ricardo Barrientos

Especialista en temas de política fiscal. Fungió como viceministro de Finanzas Públicas de Guatemala en 2009-2010. Consultor independiente sobre política fiscal, evaluación y seguimiento de políticas públicas. Ha publicado trabajos sobre política tributaria y análisis de la evasión tributaria en Guatemala.

Manifiesto

Correo: ricardobarrientos2006@yahoo.com

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