La favorita: el útimo film del director griego Yorgos Lanthimos y los excesos del poder en un mundo masculino

Víctor Manuel Gálvez Borrell | Política y sociedad / DESDE ESTA ORILLA

La película de Yorgos Lanthimos narra las maquinaciones políticas durante el corto reinado de Ana Estuardo (1702-1714), conocida como Ana de Gran Bretaña (Olivia Colman). La reina, de salud precaria, tiene poco interés en gobernar: se preocupa por sus excentricidades, las carreras de patos y colecciona conejos –simbólicamente, uno por cada hijo o hija perdidos durante su vida–. Su confidenta, consejera y amante, Sarah Churchill (Rachel Weisz) se ocupa de la salud de la reina y gobierna gracias a la influencia que ejerce sobre aquella. El país está en guerra con Francia. Hace entonces su aparición Abigail Masham (Emma Stone), prima de Sarah, en principio como criada y luego va escalando posiciones hasta ganarse la confianza Ana, retornando así a sus orígenes aristocráticos. El film retrata las disputas de ambas mujeres por obtener los favores de la reina, dentro de un triángulo amoroso en el que la codicia y la ambición se tejen a través del ejercicio del poder, en un mundo fundamentalmente masculino.

La película de Lanthimos participó y fue galardonada en varios festivales cinematográficos internacionales: American Film Institute, Premios BAFTA, British Independent Film Awards, Festival Internacional de Cine de Gijón, Premios Globo de Oro, Satellite Awards, Festival de Cine de Venecia, entre otros, y tuvo nueve nominaciones en los últimos Óscar, Olivia Colman obtuvo el premio como mejor actriz.

Ana Estuardo murió a los 49 años, en 1714. Fue una mujer obesa, voraz, con algún tipo de artritis y gota, devorada por las frustraciones y las sombras de la muerte. No parecía sopesar las implicaciones de la guerra con Francia y las arbitrariedades y los abusos, fueron la nota dominante durante su gobierno. Los efectos de la Revolución Francesa tardarían 65 años para extenderse por el mundo y los excesos de la aristocracia parecían no tener límites, en una de las principales potencias de la época.

El tema que escogiera Lanthimos para su película, presenta un valor universal, en un momento en que la democracia era muy débil e incipiente. El último reinado de la Casa de Estuardo en Gran Bretaña, a inicios del siglo XVIII, un período relativamente poco conocido, presenta interés para el mundo contemporáneo. En efecto, en momentos en los que son comunes los casos de los outsiders –aquellos personajes aparentemente desconocidos para la política y que acceden al poder precisamente por ello–, es preciso desconfiar del aparente «desinterés» que estos exhiben por la política. De hecho y con mucha frecuencia, descubren rápidamente las ventajas que les representa el ejercicio del poder, con todos los abusos, arbitrariedades y excesos que esto lleva aparejado. Así, resulta útil interrogarse sobre qué tan «ausentes» estaban del mundo que decían «desconocer».

La imagen del actual presidente de Guatemala, Jimmy Morales, destaca, al igual que el papel de los «otros»: los allegados, influyentes y aprovechados que se benefician con el poder, ante la impericia y desconocimiento del presidente. Y en un período electoral como este, en el que pueden haber más de 20 candidatos y, consecuentemente, también de presuntos outsiders, la preocupación del electorado tiende lógicamente a aumentar. Una razón mayor para interesarnos por el film de Yorgos Lamthimos, La favorita.


Víctor Manuel Gálvez Borrell

Doctor en Sociología, de la Universidad de Paris I. Trabaja en la Universidad Rafael Landívar como coordinador de investigación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales.

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