La era de Acuario

-Byron R.Titus / TRANSFORMACIÓN

Para algunos de nosotros que todavía vivimos para contarla, 1973 en Guatemala será recordado por varios sucesos épicos y trágicos. Esto, aunque presentado en forma anecdótica, no está del todo desamarrado de mi tema central de transformación, pues son estas experiencias las que precisamente nos van formando como entes sociales y las que de alguna manera –con su correspondiente explicación científica–, determinan nuestro papel y nuestra proyección hacia la construcción de la sociedad que quisiéramos. Las experiencias van tejiendo el ente social que resultamos siendo.

En 1973 se vivía en Guatemala la efervescencia de la era de Acuario que iniciara en 1968 con las obras de Broadway Pelo y Jesucristo superestrella, y en 1969 por el festival “Tres días de paz, amor y música” en Woodstock NY.

El 1º de septiembre de 1973 aterrizó con fuerza en pleno estadio Mateo Flores (como se llamaba entonces) ni más ni menos que el súper grupo Santana, cuando ya la onda había agarrado aviada con todo y olores de la época; pachuli, mariguana, el acoso de los “broncos” y las redadas de hippies subversivos en “pájaros azules”.

Entre represión institucional, Guerra Fría, paz y amor nacional, otros eventos importantísimos nos sacudieron desde fuera. Empezando el 8 de abril con la muerte irreparable de Pablo Picasso, cinco meses después, el 11 de septiembre el duro golpe a la democracia en Chile. Sí, se piense lo que se piense, el presidente Salvador Allende (+) había sido electo democráticamente por la mayoría del pueblo chileno y con ese hecho se efectuaría en Chile el primer ataque terrorista en un 11 de septiembre, que dejaría años de dolor. Décadas después, el terrorismo volvería a desatar la misma crueldad pero al norte de nuestro continente.

El 23 de octubre murió, Ricardo Eliecer Neftalí Reyes Basoalto más conocido como Pablo Neruda, nos dejaba ceniza sobre el recuerdo de nuestra canción desesperada. Apenas a un mes, moriría el maestro Pablo Casals, cuya interpretación magistral del cello había aprendido a disfrutar por Fernando, cuyo padre había sido primer violoncelista de la sinfónica nacional y después de tocar en Puebla se radicó en Nueva Escocia, Canadá.

Eran días de transición, de gobierno militar a gobierno militar, cambiando siglas de partidos y apellidos no más. De Arana a Langeroud (la otra opción era Ríos Montt) al frente de un ejército tercermundista con presupuesto de primermundista… con su propio banco, para contratar a los mejores expertos en contrainsurgencia del mundo, quienes les llevaron a innovar sus técnicas de “inteligencia” (¿?) persecución y tortura.

El que no cambia todo… no cambia nada, rezaba la letra de una canción que soplaba desde el sur. Nosotros sabíamos que ya por el noroccidente El río está llamando y pasaban cosas que la prensa no se arriesgaba a publicar, sabíamos que mientras Nelson Ned se desgalillaba cantando Si las flores pudieran decir cuánto te quiero, Rolando, César, Mario y demás venían calladito por allí, y ya en la capirucha tenían presencia, modesta pero respetable. Por su lado Gaspar se organizaba en el occidente, y Pablo se afincaba en Petén. 1973 era apenas un presagio de lo que se nos venía encima.

Byron R.Titus

Sociólogo, investigador científico y transformador. Conferencista y asesor internacional. Actualmente director del Regional Resource Center en Webster MA. Fundador y director del Centro de Transformación a la Excelencia. Vivo fuera de Guatemala desde la noche del dia de la virgen de Guadalupe 1975. Mi cumpleaños es el 15 y 16 de julio, resido -hasta que San Juan baje el dedo- en Nueva Inglaterra, EUA. Amante de las artes, particularmente la literatura y la música.

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