La banca banquea a los empresarios medianos

Luis Melgar Carrillo | Política y sociedad / PUNTADAS SIN DEDAL

Hay muchas razones por las cuales un país florece, mientras otro se estanca. ¿En dónde se puede clasificar a Guatemala. En los últimos treinta años Corea del Sur ha mantenido un desarrollo sostenido, que sobrepasa con creces nuestro poco crecimiento. Hoy día es un país de primer mundo. Hace 60 años Corea era un país subdesarrollado y devastado por la guerra.

En los últimos veinte años, algunos pocos inversionistas han ingresado al país, tal es el caso de Walmart. Este negocio es una gran empresa que se lleva sus utilidades al extranjero. Estas utilidades no serán reinvertidas aquí para generar nuevas fuentes de empleo.

Un freno para la apertura de nuevos proyectos criollos es la banca comercial. El financiamiento para proyectos de tamaño mediano a grande no puede hacerse por medio de instituciones financieras de desarrollo. Un préstamo que sobrepase los 500 000 quetzales no califica. Por esa razón se tiene que acudir a la banca comercial. Las tasas que cobra esta banca son parte de estos frenos.

Muy pocas personas saben que el Banco Mundial y el BID le prestan a los países en desarrollo, con tasas de interés de alrededor de 3 % anual. Estos fondos son manejados por bancos de segundo piso que operan por fideicomiso. A través de estos fideicomisos los bancos de segundo piso están dispuestos a transferir capital a los proyectos que califican.

Estos bancos de fomento de segundo nivel colocan sus fondos en la banca comercial, a tasas de alrededor de 8 % anual. El diferencial entre el 3 % que cobran los bancos internacionales y el cobro de los intermediarios de fomento, sirve para cubrir los «gastos fijos» en que incurren para promover el uso del dinero. Los bancos comerciales le cobran al inversionista tasas variables de alrededor de 18 %. Sin embargo, al hablar de «variables», se debe entender que la tasa puede aumentar a criterio del banco, en función del riesgo de devaluación.

Los proyectos nuevos se encuentran con la problemática de tener que generar al inicio de operaciones utilidades superiores a 40 % anual. Hay que afrontar tanto las cargas financieras, como el pago del principal de la deuda. Para negocios, se contrata a plazos de un máximo de diez años. El inversionista aparte de pagar el principal y los intereses, se arriesga esperando ganar algo de la toma del riesgo. Por tal razón se necesitan proyectos muy rentables para hacerle frente a esos riesgos. Los inversionistas medianos muchas veces no se sienten atraídos para animarse y arriesgar.

La segunda razón por la cual hay frenos es consecuencia del papel timorato que juegan muchos funcionarios de la banca. Algunos ejecutivos bancarios operan apegándose al pie de la letra a políticas altamente conservadoras. No se necesita «genios» que no toman decisiones para saber si se es sujeto de crédito. Bastaría con que las personas entren a una computadora para saber si califican o no. La razón teórica por la cual existen puestos «ejecutivos» de crédito, es para flexibilizar las políticas y buscar la manera de facilitarle fondos al inversionista.

Cuando un entusiasta se acerca a la banca para solicitar un préstamo, se encuentra con barreras. La banca comercial ofrece pocas oportunidades para financiar proyectos nuevos. Entre los requisitos está la presentación de estados financieros de los últimos ejercicios. Es imposible que un proyecto nuevo tenga estados financieros. El proyecto es NUEVO. No ha iniciado operaciones. Por tal razón no puede tenerlos. Por no presentar estados financieros no se es sujeto de crédito.

Muchos inversionistas están dispuestos a poner las garantías como primer requisito para iniciar conversaciones. El principal argumento que manifiestan para negar los préstamos es que tener que quedarse los activos fijos que garantizan los proyectos no es el negocio de los bancos. Los bancos prestan el 50 % de los avalúos.

El inversionista tiene que pagar esos avalúos, sin que le hayan dado dinero, además de correr con otros gastos como requisito. Quienes solicitan fondos generalmente están dispuestos a afrontar ese tipo de gastos, que son cargas adicionales a los intereses. Por otra parte los bancos se reservan un 5 % del monto prestado, como comisión adicional. Eso significa que realmente las tasas se incrementan, ya que lo que recibe es el 95 %, pero le cobran intereses sobre el 100 %.

El inversionista está arriesgando en la inversión. Arriesga activos de garantía, que generalmente se valúan en montos muy conservadores. Los avalúos siempre son a valores inferiores al verdadero valor comercial. Los «ejecutivos» de la banca no reflexionan que nadie invierte pensando que va a perder esas garantías.

Estados Unidos es un país que hace diez años sufrió una crisis financiera derivada de haber caído en el otro extremo. En gringolandia los préstamos se facilitaban con únicamente presentar la firma, y una sonrisa. Su banca comercial está descapitalizada pues se tuvieron que quedar con activos que no pudieron vender. Como dice el refrán «Ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre».

Si se quiere salir del hoyo, no se debe caer en los extremos en que cayó el país del norte. Pero tampoco se debe cerrar al punto de no conceder préstamos a los medianos empresarios. Corea es un ejemplo a seguir. Los legisladores y los políticos tienen que reflexionar sobre esta problemática, que no es la única, pero sí es una de las razones por las cuales no crece esta preciosa tierra de Miguel Angel Asturias.


Fotografía tomada de Revue.

Luis Melgar Carrillo

Ingeniero Industrial, Colombia 1972. Máster en Administración de Empresas (INCAE 1976). Nueve libros. (Dos aparecen en Google). Autor de 20 artículos (revista Gerencia, Guatemala 1994 -95. Director de Capacitación (Asociación de Azucareros de Guatemala). Director de Recursos Humanos (Polymer-Guatemala). Excatedrático en universidades de Costa Rica, Guatemala y Tepic, México. Residencia en Tepic.

Puntadas sin dedal

2 Commentarios

Luis Melgar Carrillo 11/08/2018

Estimado Luis Pedro: Muchas gracias por tu comentario. Lo que personalmente deseo de todo mi corazón es que cambien las condiciones de esta coyuntura desigual. En el momento en que las autoridades hagan algo por flexibilizar las condiciones de los préstamos seremos una sociedad mejor. Estas oportunidades las merecen aquellos que están dispuestos a arriesgar.

Luis Pedro 08/08/2018

Muy buenos puntos de vista.

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