Kaibiles: mensaje de terror

Mario Polanco | Política y sociedad / NO MÁS IMPUNIDAD

El día 12 de septiembre, Jimmy Morales acudió a un vacío Congreso de la República porque la mayoría de diputados y diputadas estaban ausentes. Debido a protestas que se realizaron en los días previos, las autoridades, previendo que se organizarían nuevas manifestaciones, decidieron que el Ministerio de Gobernación cancelara permisos, vacaciones y descansos de agentes de la Policía Nacional Civil (PNC), haciendo uso del 13 % de los integrantes de dicha institución, que fueron ubicados en unos pocos metros cuadrados en el centro histórico de la ciudad de Guatemala.

2 170 policías resguardaron las instituciones ubicadas en el centro histórico, de ellos 1 500 estuvieron en los alrededores del palacio donde se ubica el Congreso de la República. Los agentes de la PNC no fueron desplegados en ese espacio para cuidar a la ciudadanía que transita diariamente por ahí, sino para evitar que los manifestantes llegaran hasta el Congreso de la República.

Causó malestar y enojo tanto despliegue policial para cuidar a unos pocos funcionarios, debido a que eventualmente podrían haber agredido a ciudadanos que con el propósito de manifestar su desaprobación al Gobierno pretendían manifestar. Guatemala sigue siendo un país con altos índices de violencia, por lo que la PNC debiera dedicarse a combatir la criminalidad y no a cuidar a algunos funcionarios del actual gobierno.

A la par de ese despliegue de fuerza, se generó un hecho que no se había visto luego de la llegada de la democracia en 1986: además de los integrantes de la PNC, se hicieron presentes varios cientos de kaibiles, que, como se sabe nacional e internacionalmente, se trata de un cuerpo élite dentro del ejército, el cual, en los años de la violencia institucionalizada, se especializó en masacrar, matar niños y niñas, violar mujeres y torturar a cualquier persona que pudiera ser considerada como integrante o colaborador de la guerrilla.

Jimmy Morales mantiene cierta fascinación por los militares y por el uniforme, se le ha visto marchar en actividades castrenses, también, cuando debió pensar en los damnificados por la erupción del Volcán de Fuego, se presentó vestido con traje de campaña de los usados por altos oficiales del Ejército. Eso podría explicar el hecho de que kaibiles estuviera mezclados entre la población, pero lo irresponsable es que los militares portaban fusiles de asalto no aptos para las ciudades.

La inexperiencia del presidente y la mala asesoría que recibe han provocado que se realice este despliegue de fuerza, innecesario, pero que causó simpatía entre algunos allegados a las fuerzas armadas y rechazo entre la mayor parte de la población guatemalteca.

Este tipo de hecho debe evitarse, para impedir que ocurran protestas y eventualmente algún incidente en el que pudiera perder la vida alguna persona debido al uso de armas de asalto en lugares en los que no deben ser utilizadas.


Mario Polanco

Graduado en la Universidad de San Carlos de Guatemala de licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales, con Maestría en Seguridad y Defensa por la Universidad Mariano Galvez, actualmente director del Grupo de Apoyo Mutuo. Activista de derechos humanos, haciendo esfuerzos para que no haya más impunidad.

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