Julio Fausto, siempre presente

Byron R.Titus | Política y sociedad / TRANSFORMACIÓN

A Julio Fausto Aguilera, tan necesario como el amanecer, la sangre y la libertad. Poeta desaparecido en vida por un pueblo ingrato, el que a pesar de todo el amo y canto hasta su partida.

Era el invierno de 1974, desde el Centro Histórico de la ciudad de Guatemala había llegado a refugiarme a Nueva Inglaterra. A los pocos días, al saber que yo andaba por allí, el Dr. Francisco Escobar (Colombia) me invitó a la universidad donde él daba clases de Historia y Política de Latinoamérica. «Quiero que vengas a participar a una charla sobre América Latina, para que nos compartas tu perspectiva de lo que está pasando por allá».

Yo le respondí que no sabía si era buena idea, pero lo pensaría y le avisaría en pocos días si aceptaba su gentil invitación. Agregué que aún me sentía algo inseguro, que como recién llegado procesaba la emoción de haber escapado el intento de secuestro y haber salido de Guatemala después de que las fuerzas del mal (léase policía judicial –G2–) nos habían andado rastreando e intentado matarme o secuestrarme. «Muy bien, así quedamos», dijo el profesor.

Me recordé que cargaba un par de libros conmigo, y me decidí a echarles una hojeada, sabía que eran de Nuevo Signo pues por mi relación con Franco había descubierto a Franco – Francisco Morales Santos, otros notables poetas y escritores– y por supuesto Julio Fausto, quien en mi opinión de inmediato se subió a otro pedestal. No mejor ni peor, pero el suyo; el propio. Así, hojeando, llegue a La patria que yo ansío y la idea para la conferencia.

Lunes llame al profesor Escobar y le dije: «acepto ser parte del panel de la conferencia, solo que, si me lo permite, vamos a realizar mi presentación un poco diferente: quiero hacer un altar con candelas pequeñas blancas para representar a los desaparecidos (pasado) y vamos a abrir con un poema de Guatemala que se titula La patria que yo ansío (futuro) del poeta Julio Fausto Aguilera, de allí desarrollo un tema, y por último preguntas y respuestas. ¿Qué le parece?».

«Por supuesto, como tú quieras», dijo el profesor, «y respecto al poema lo vamos a traducir para pasarlo entre la audiencia como una traducción libre para que aquellos que no dominen lo suficiente el español tengan un entendimiento más completo de su contenido». Y así lo hicimos, con más penas que gloria lo tradujimos (difícil o imposible tarea traducir los sentimientos).

Se llegó el día, como todos los inviernos anocheció temprano, los estudiantes me tenían como quinientas candelitas ya puestas (sin prender) al frente del escenario. Y empezó la conferencia, presentaciones de todos, se habló sobre México, Nicaragua, Puerto Rico, Colombia. Hicieron un intermedio y en lo que el público se estiraba y conversaba, los estudiantes procedieron a encender aquellas candelitas. Al regresar del intermedio, aquello se veía espectacular, conmovedor… El profesor puso en la grabadora aquella musiquita de chirimía y tun de fondo y empezamos sobre Guatemala, de pronto… el poema por todos los altoparlantes del auditorio:

La patria, les decía, es una casa
donde vivimos todos como hermanos.
Es una hermosa casa, mis amigos,
que todos afanosos levantamos…

Llegamos al final del poema, con emoción y lágrimas en los ojos hasta que la última estrofa, atorada en la garganta, a duras penas salió desgarrada:

Esta es la patria: esta es la que me mata.
La que vida me da con estos cantos,
… ¡Que no sé si son cantos o son lloros,
porque tanto la espero y tarda tanto!

Así se llegó al final de la presentación, no solo escucharon sobre Guatemala, pero la sintieron, la vieron, la olieron a cera quemada… Las velitas todavía tenían luz cuando llegamos al final, la audiencia simplemente se quedó en silencio, de repente se puso de pie y empezó a aplaudir ininterrumpidamente. Se hizo de noche, el poeta calló para siempre.


Fotografía del difunto poeta Julio Fausto Aguilera (sentado, al centro), a su izquierda, el poeta y escritor René Leiva y a su derecha el escritor y cuentista Víctor Muñoz. De pie, a la izquierda, el periodista Ángel Ramírez, y a la derecha, Rufino Guerra Cotrave; proporcionada por Byron Titus.

Byron R.Titus

Sociólogo, investigador científico y transformador. Conferencista y asesor internacional. Actualmente director del Regional Resource Center en Webster MA. Fundador y director del Centro de Transformación a la Excelencia. Vivo fuera de Guatemala desde la noche del dia de la virgen de Guadalupe 1975. Mi cumpleaños es el 15 y 16 de julio, resido -hasta que San Juan baje el dedo- en Nueva Inglaterra, EUA. Amante de las artes, particularmente la literatura y la música.

Transformación

3 Commentarios

Carlos René García Escobar 04/10/2018

Al poeta Aguilera, para mí sencillamente José Fausto años después, lo conocí allá por 1979, coincidiendo por casualidad en una visita que le hacíamos a Francisco Alvizúrez Palma en su cubículo del INESLIN de la Fac. de Humanidades, USAC. Cuando se despidió y se fue «Ya vio -me dijo Paco- estos son los poetas que el Estado ignora». A partir de allí empecé a buscar sus libros que mantengo como tesoro y es cierto que «La patria que yo ansío» es su mejor poema. (Fragmentos del poema los he citado en algunos de mis artículos antropológicos). Me tocó la dicha hace varios años, de visitarlo en un asilo de ancianos para entregarle junto con Francisco Morales Santos el Premio Nacional de Literatura, en tiempos en que yo formaba parte del Consejo Asesor para las Letras. Lamento su pérdida pero me esperanza que las juventudes de hoy lo conozcan bien y lo lean con conciencia social. Es el mejor homenaje para su memoria.

Delia Quiñónez 04/10/2018

Ese año fui invitada a la Feria Internacional del Libro en Santo Domingo, República Dominicana. La primera presentación fue en la Escuela República de Guatemala. Cuando llegué, en el auditorio estaban alrededor de 250 niños entre 10 y 14 años de edad. De ninguna manera iba yo a leer poesía erótica de mi autoría. Llevaba a cuestas nuestra antología «Las plumas de la serpiente» e hice una lectura comentada de «La patria que yo ansío», de Julio Fausto. Aguilera. !Qué bella recepción tuvo ese poema!, porque en nuestros países seguimos esperando esa patria que el poeta clama para el futuro. Y porque, además, su contenido es universal, rebasa nuestras fronteras. Gracias, poeta Aguilera, por darme la oportunidad de darlo a conocer entre muchos niños dominicanos. Gracias, Byron, por esa foto hermosa donde aparecen muy queridos amigos.

arturo ponce 03/10/2018

me complace tu comentario; desde la década del 70 lo conocí y me recuerdo que en una hoja (copia de mimeógrafo), él en persona me obserquó una y desde entonces he dicho que esa debería de ser la letra de nuestro himno Nacional, porque esa expresión si llega al alma de cualquiera.

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