Juan Jacobo Árbenz Guzmán, el soldado del pueblo

-Ruth del Valle Cóbar / HILANDO Y TEJIENDO: MEMORIA Y DERECHOS HUMANOS

Jacobo Árbenz Guzmán nació en Quetzaltenango, en 1913, de padre suizo alemán y madre guatemalteca. Estudió en la Escuela Politécnica donde fue abanderado, logrando honores como sargento primero de la Compañía de Caballeros Cadetes, honor que solo seis cadetes habían alcanzado. Tuvo diferentes cargos en su vida militar con bastante liderazgo; su trabajo en San Juan Sacatepéquez le permitió conocer las condiciones de vida de la población indígena sometida a trabajo forzado.

Se casó con María Vilanova, proveniente de una familia de la aristocracia salvadoreña quien no solo le dio varias hijas y un hijo, sino fue su compañera hasta la muerte.

Cuando la gesta revolucionaria de 1944 que derrocó al dictador Jorge Ubico, Árbenz integró el triunvirato de la Junta de Gobierno.

En 1951 fue elegido presidente de la República y continuó las medidas impulsadas por el gobierno de Juan José Arévalo. La nueva Constitución establecía la separación de los poderes dentro del Estado, la autonomía de la Universidad de San Carlos de Guatemala y la creación de la Facultad de Humanidades; el fin del trabajo forzoso y la prisión por deuda; el reconocimiento de la mujer como ciudadana, derecho al voto y derechos laborales por maternidad. Además se crearon el Instituto Indigenista y el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social. Se desarrolló la educación con escuelas tipo federación, escuelas normales rurales, creó el Consejo Nacional de Alfabetización, autogobiernos escolares, el sindicato de trabajadores de la educación y la ley del escalafón magisterial. Asimismo, creó el Banco de Guatemala y se emitió el Código de Trabajo. Hubo grandes obras como la hidroeléctrica Jurún-Marinalá, la Carretera al Atlántico, el puerto de Santo Tomás (entonces Matías de Gálvez).

Estas acciones pretendían

…iniciar el camino del desarrollo económico de Guatemala, tendiendo hacia los tres objetivos fundamentales siguientes: convertir nuestro país de una nación dependiente y de economía semicolonial en un país económicamente independiente; convertir a Guatemala de país atrasado y de economía predominantemente semifeudal en un país moderno y capitalista; y hacer que esta transformación se lleve a cabo en forma que traiga consigo la mayor elevación posible del nivel de vida de las grandes masas del pueblo.

Pero la mayor meta del Gobierno fue la reforma agraria (Decreto 900) que rompía el latifundio con el fin de modernizar el campo; se entregaron grandes extensiones de tierra del Estado y se expropió tierra ociosa, que fue otorgada a los campesinos a través de los Comités Agrarios Locales.

No demoró la oposición de los terratenientes, la Iglesia católica y las compañías extranjeras, que eran prácticamente dueñas del país y que explotaban nuestra riqueza, como los monopolios estadounidenses United Fruit Company (UFCo), la International Railroads of Central America (IRCA) y la Bond & Share.

Una de las grandes controversias fue que, al ser expropiadas las tierras ociosas, el Gobierno pagó el precio que los dueños de las mismas habían declarado ante el fisco, precios bajísimos para pagar pocos impuestos.

Esta política, junto con la ruptura del monopolio del transporte que tenía la IRCA –con la construcción de la carretera que atravesaba el país–, le valió la hostilidad del gobierno norteamericano y de la CIA, que lo tildaron de «comunista”.

La invasión estadounidense

Fueron varios años de acciones organizadas por la CIA con la participación de algunos sectores del Ejército y empresariales. Se hizo campaña de desprestigio contra el Gobierno revolucionario y se introdujeron armas para combatirlo.

El 27 de junio de 1954 Árbenz fue obligado a renunciar a la Presidencia y salir del país junto con su familia. La forma en que intentaron mancillar su dignidad es conocida porque circularon las fotografías por todo el mundo.

Árbenz falleció en México después de un largo exilio. Sus restos regresaron a la Guatemala el 19 de octubre de 1995, siendo recibido por multitudes de guatemaltecos y guatemaltecas que se lanzaron a las calles darle la bienvenida a su presidente.

Homenaje a Árbenz

Árbenz ha sido amado y odiado; se ha escrito sobre él y de la Revolución de octubre muchas cosas. Sin embargo, no se le ha reconocido y homenajeado lo suficiente, siendo que hizo aportes valiosísimos al desarrollo de Guatemala.

En noviembre de 2010 se nombró la Sala de Lectura del Museo Nacional de Historia con el hombre de Árbenz y en enero de 2012 se le puso su nombre a la carretera al Atlántico. Sin embargo, en este país de poca memoria, casi nadie lo recuerda ni menciona.

No solo es necesario recordar la figura de Árbenz o Arévalo, sino conocer la historia del país, saber lo que hicieron y cómo se desarrollaron los acontecimientos, entender los sentimientos de la población. Construir una historia dinámica de lo ocurrido, porque la historia no es solo una sucesión de hechos, sino la interpretación de los mismos, sus logros y los actores que en ellos intervinieron.

Reconocer al gobierno que rescató la dignidad nacional y promovió el desarrollo desde una perspectiva democrática. Hay que dignificar la memoria del presidente Árbenz, porque ella fue mancillada por quienes se oponen a la democracia y la paz. Que sirva este pequeño homenaje para rescatar su memoria y su dignidad.


Fotografía tomada de .

Ruth del Valle Cóbar

Feminista, defensora de derechos humanos, investigadora social, constructora de mundos nuevos. Ha pasado por las aulas universitarias en Ciencia Política, Administración Pública, Psicología Social, Ciencias Sociales. Transitado del activismo social al político, incluyendo movimientos sociales, organizaciones sociales, entidades gubernamentales y del estado.

Hilando y tejiendo: memoria y derechos humanos

2 Commentarios

Chiqui Ramírez 14/12/2020

Ruth amiga, necesito fotos para la re edición de mi testimonio sobre la guerra de los 36 años.
Dame nortes para conseguir porfa.
Mil gracias

Fernando Zúñiga Umaña 18/11/2017

Es parte de la historia de las invasiones yanquis, contra quienes buscan resolver de manera sistemática las penurias de esta pobre América Latina.

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