Hasta encontrarte

-AlenKa Tenas / HILOS DE TERNURA Y DE MEMORIA

Anoche soñé que habías vuelto, que vivías.

Después de 33 años la alegría era inmensa,
pero el peso de toda una vida que nos fue arrebatada a fuerza de odio y silencio, pronto provocó una punzada en el pecho y un nudo que devoró nuestras gargantas.

Enmudecimos.

Desperté. Me levanté y hoy como cada día seguiré buscándote, hasta morir o hasta encontrarte.

Se estima que en Guatemala al menos 45 000 personas fueron desaparecidas como producto de la política de seguridad nacional implementada durante la guerra, en la cual se planteó al pueblo como enemigo del Estado. Para una población que en ese momento alcanzaba los ocho millones de personas, las cifras son escalofriantes.

Aunque grandes esfuerzos han llevado a la identificación de muchas de las víctimas encontradas en fosas clandestinas, destacamentos militares y cementerios, las cifras de desaparecidos, a la fecha, siguen siendo incalculables. Como incalculables son las familias que buscan cerrar ese duelo inconcluso y resolver las consecuencias legales que afectan sus vidas cotidianas, ante la ausencia de la documentación necesaria, como un acta de defunción.

La desaparición forzada propia, o la de un ser querido, implica una serie de complejidades, ausentes también en las políticas del Estado, comenzando desde la negación de este crimen, hasta el derecho a la verdad, que impacta en el derecho a la recuperación de los restos de las personas que finalmente fueron ejecutadas, luego de soportar la tortura y vejámenes inimaginables.

Hasta encontrarte es el nombre de la campaña que impulsa la aprobación de la iniciativa 3590, ley de la comisión de búsqueda de personas víctimas de la desaparición forzada y otras formas de desaparición, presentada en enero de 2007. Su finalidad es la creación de una comisión que tendrá una vigencia de 15 años, para la búsqueda de las víctimas, así como para ofrecer atención integral para familias y sobrevivientes, también incluye la creación del registro nacional de personas desaparecidas y otras formas de desaparición.

En la iniciativa se contemplan algunas acciones positivas para la dignificación de las víctimas. Quizá no reparemos frecuentemente en que las familias necesitan enfrentar y cerrar el luto inconcluso por décadas, contar con un espacio simbólico en el que se pueda llorar a la persona ausente o que los casos sean de conocimiento general de la población, estas son acciones que reparan, en alguna medida, el daño sufrido.

Han pasado diez años desde que se presentó la iniciativa que ya fue aprobada en segunda lectura, por lo que organizaciones que buscan su aprobación se presentaron el pasado 2 de octubre ante la instancia de Jefes de Bloques del Congreso. Como es costumbre para esos temas, pocos permanecieron para escuchar los argumentos de los visitantes y pronunciarse a favor o en contra. La mayoría se retiró, al parecer, a los representantes de las bancadas no les interesa que el pasado se remueva y que los muertos incómodos salgan a la luz, ante todo a quienes representan partidos que han llevado a la Presidencia de la República y del Congreso a genocidas y perpetradores de crímenes de lesa humanidad, y que ahora son juzgados por casos de corrupción. No cerrar, ni comenzar a atender ese capítulo doloroso de la historia colectiva, nos ha llevado a pagar un doble costo y ha permitido que estos personajes sigan teniendo acceso a las estructuras de poder y de crimen organizado.

Más y nuevos casos de corrupción salen a la luz y la inmunidad se traduce en impunidad.

Quizá por eso es tan fuerte y tan sentida la campaña que han emprendido en contra de la lucha para erradicar la corrupción, aferrándose al discurso de la soberanía y del derecho constitucional, argumentando que todo lo relacionado a la memoria histórica y la justicia transicional divide y polariza al país.

Será acaso que la población está dividida entre quienes defienden la lucha contra la corrupción y quienes la defienden, o entre quienes justifican un crimen y quienes exigen el derecho a la justicia.

Sin embargo, a pesar de los obstáculos, organizaciones, víctimas y familiares de detenidos desaparecidos siguen transitando el empedrado camino hacia la justicia y la recuperación de la memoria, pero ante todo a la recuperación de la vida que les fue robada.

Mientras tanto, madres, hermanos, hijos de los desaparecidos seguirán buscándolos, hasta encontrarlos.

Fotografía por AlenKa Tenas.

AlenKa Tenas

Mujer, mestiza, diseñadora, comunicadora, defensora del derecho fundamental de todas las personas a gozar y ejercer todos sus derechos. Sobreviviente de la guerra y, cada día, de un Estado patriarcal y misógino. En contra de las violencias provocadas por el odio y la discriminación

Hilos de ternura y de memoria

0 Commentarios

Dejar un comentario