Formación política desde siempre

Enrique Castellanos | Política y sociedad / ENTRE LETRAS

Después de los diez años de la primavera democrática que el país vivió, los sucesivos gobiernos impulsaron políticas de retorno a los privilegios de sectores poderosos dominantes que fueron turnándose el poder del Estado para llevarlo hacia beneficio propio.

Con el fin del período de la primavera, el oscurantismo resurgió y el país comenzó a padecer una sistemática represión en la modalidad de control, persecución, hostigamiento, acusaciones falsas, estigmatizaciones por la forma de pensar o comunicar, hasta llegar a las atrocidades sistémicas: desapariciones y asesinatos a la luz del día. Todas las expresiones de organización social, incluyendo el arte y las formas de expresión cultural, se vieron mermadas en muchos sentidos. Se limitaron los espacios, disminuyó el ímpetu y la propuesta naciente de los años anteriores; se coartaba la creatividad y la libertad de ser, de decir, de hacer, de proponer y de transformar el país, a través de todas las formas de represión posible. Al reprimir con violencia, la maquinaria del terror cumplía varios objetivos: acallar la protesta y expandir el miedo a la sociedad en general. Cada vez que esas formas de represión salieron en los telenoticieros o se escucharon en las radios o se leyeron en los periódicos, el miedo se irradió hacia adentro de las venas en el silencio más oscuro de cuanta gente aguantó las terroríficas noticias. Muchos mensajes iban en esas imágines violentas, la gente parecía captarlos y continuaba con su rutina, en apariencia, obediente a un régimen y sistema que no la representaba.

Por otro lado, algo de conciencia se veía en el horizonte. Con el entusiasmo del caso, las mochilas se rebalsaban de inquietudes, ideales y libros. Las reflexiones conceptuales empíricas comenzaban a ganar peso en las cabezas de la juventud. La gente común intentaba encontrar explicación a nuevos conceptos desde la práctica cotidiana. Había más interacción social entre sectores, más dudas, más consultas, más aprendizajes. Se iniciaba un proceso de aprender a sentirle sabor a tomar distancia consciente de las actitudes que llevaban a caer en rasgos y prácticas de consumo mercantilista sin sentido; esa era una práctica que cual frontera imaginaria te tenía y mantenía con tu conciencia social o te desbocaba al placer antojado que el sistema de oprobioso consumo ofertaba.

En muchos casos, haber iniciado un proceso de formación política significaba la supervivencia o naufragio ante las atrocidades del sistema. Los procesos de formación iniciaron tantas veces con solo las búsquedas personales, individuales (que luego fueron colectivas), del sentido común empírico de analizar la realidad. Cuando fueron procesos más sistémicos y colectivos, estos sirvieron para terminar de acercarse a la conceptualización y análisis abstracto y sintético de las categorías científicas de la realidad. Muchos queríamos leer el mundo, no solo textos, como decía Freire. Teoría, observación y práctica fueron, en mucho, los ejes que llevaron a reflexiones que dejaban el sabor de saber que de alguna manera nos estábamos haciendo responsables de algo que debía cambiarse, transformarse y, desde luego, en ese paquete íbamos también quienes hacíamos ese ejercicio de estudiar la realidad.

Se fue comprendiendo que el ser humano puede, debe y tiene la facultad de transformar las condiciones materiales, objetivas, subjetivas y psicológicas a las que se encuentra sometido por estructuras externas que lo oprimen. Al comprenderlo en su justa dimensión, sabe lo que debe hacerse para completar la transformación. Y así comienza la lucha diaria, el día a día contra un sistema que te jala, te absorbe, te lleva a trastrás por la avenida del despilfarro o la calle de la ignominia. La clave está en encontrar el lugar justo o aproximado que te corresponde para ser tú mismo, libre, y hacer y proponer y experimentar el entusiasmo de que eres uno más de los luchadores con conciencia y quieres seguir creciendo en tu conciencia… y esa satisfacción no te la quitará nadie jamás.


Fotografía principal tomada de Pinterest.

Enrique Castellanos

Estudios de Historia, educador popular, promotor del desarrollo. Voluntario de cambios estructurales y utopías.

Entre letras

Correo: elcas24@yahoo.es

Un Commentario

Carlos Castro 01/09/2020

Asi es mi querido Quique, la satisfacción personal de saber que fuimos y seguimos siendo parte de ese colectivo que busca la construcción de un futuro mas digno para las nuevas generaciones, nadie nos la quita. Un graterno abrazo desde la distancia. Tu cuate «Cebolla»

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