El V Festival de Literatura en Copenhague o de cómo se redescubre una región

-Ana Carolina Martínez Hernández / OJOS FORASTEROS

El V Festival de Literatura en Copenhague, llevado a cabo a finales de septiembre, ha sido “sorprendente” en varios aspectos, desde las lecturas hasta los temas conferenciados. Especialmente porque ha tomado desprevenidos a los espectadores escuchar acerca de algo tan poco estudiado en los países nórdicos como es la literatura centroamericana. Platicando con Efrin González, fundador del Festival y representando a Casa Latinoamericana en Dinamarca, expresa que su interés inicial era dar a conocer a los autores y artistas contemporáneos de origen hispano residentes en Europa. Sin embargo, después de cinco años me atrevo a decir que se ha logrado más que eso. No pocas veces, los presenten han expresado su asombro después de los conversatorios sobre temas de la región centroamericana y el público se acerca con curiosidad a presenciar los conversatorios.

Aún recuerdo el 2013, el primer año del festival en sus humildes comienzos. En una pequeña sala de la Casa Latinoamericana, se tuvo el honor de tener al escritor Javier Payeras desde Guatemala vía Skype, nombre que sonó por primera vez en los oídos de muchos. El siguiente año se tuvo la fortuna de tener como invitados, ya en cuerpo presente, a escritores guatemaltecos. Oso a postular que es a partir de este año que la región centroamericana se va redescubriendo a través de los escritores invitados; entre los que se encontraban, Simón Pedroza, desde Guatemala, además de los guatemaltecos residentes en Europa David Majano, Luis Uip y Cristian Garzaro. Parte de la novedad ocurrió cuando los participantes fueron invitados a realizar una presentación de su trabajo y a describir la escena literaria contemporánea guatemalteca en la Universidad de Copenhague. Esto gracias al interés de Julio Jensen, catedrático de la Universidad, quien anteriormente tuvo conocimiento de Limbo de Javier Payeras por la tesis que realicé un año antes de esta obra. Se presentó parte del material realizado por Ediciones Bizarras. Tanto los estudiantes como los catedráticos presentes mostraron interés; tal vez por la “excentricidad” del material, aunque indudablemente por la expresión artística del mismo. En esa ocasión también se presentaron a escritores nicaragüenses de la Generación 2000.

La literatura centroamericana es en sí poco conocida en los países nórdicos, al menos que se hable de los clásicos como Darío o Asturias. Eso lo descubrí escarbando en la biblioteca de la Universidad. Razón por la cual es de innegable importancia este Festival en los países escandinavos, pues de esta manera se actualiza el conocimiento de los escritores contemporáneos de la región. Cabe mencionar que cada año va creciendo el acervo del área de español de la biblioteca de la Universidad, lo cual es en sí un gran paso para futuras investigaciones de la literatura hispana.

Simón Pedrosa en el II Festival de Literatura en Copenhague. Fotografía tomada de fanpage del Festival.

En el 2015, se dispara la participación de la Universidad de Copenhague en el Festival invitando a catedráticos de literatura de universidades americanas y europeas. La Casa Latinoamericana invita a Javier Payeras desde Guatemala, al igual que a Rafael Romero, residente en Madrid. Escritores guatemaltecos que sin lugar a duda sorprendieron a los asistentes del festival con su participación. Uno de los temas a presentar por Payeras era justamente La región más invisible, haciendo nota a la constante falta de reconocimiento al aporte de escritores centroamericanos en la literatura latinoamericana. No falta decir que se dio en la sala una intensa y avivada discusión, pues se habló del continuo seguimiento literario de países como México, Colombia, etcétera, especialmente a niveles catedráticos y de la poca atención puesta en otras regiones. En el 2016, se sigue por un lado la línea de discusión con tres representantes centroamericanas Vania Vargas, Vanessa Núñez y Madeline Mendienta, todas compartiendo su experiencia y conocimiento como escritoras de una nueva generación.

Este año, la mesa guatemalteca representada por el cinematógrafo Sergio Valdés Pedroni, y los escritores Jaime Barrios Carrillos y David Majano atraparon al público con el conversatorio sobre el reconocido escritor guatemalteco/mexicano Luis Cardoza y Aragón. Fue la última exposición del festival, pero sin lugar a duda, fue cerrar con broche de oro. Sorprendente fue ver cómo muchos de los académicos presentes, así como demás público internacional, desconocían a este ícono de la literatura latinoamericana. De ahí la importancia reiterada de continuar con festivales como el de Copenhague. De ahí mi apoyo a los organizadores del Festival porque es un esfuerzo que en tan solo cinco años ha logrado construir una ventana de apertura a esta región mantenida en la neblina. Hay un largo camino de aprendizaje aún, pero la semilla de la curiosidad en las regiones nórdicas va germinando.

Fotografía del IV Festival de Literatura en Copenhague, tomada de la fanpage del Festival.

Ana Carolina Martínez Hernández

Guatemalteca de nacimiento, danesa por opción desde el 2002. Con los ojos abiertos ante dos sociedades tan distintas y desafíos distintos. Bachelor en español y epañol latinoamericano, lengua, literatura y cultura por la Universidad de Århus; máster en español, lengua y cultura con especialización en historia por la Universidad de Copenhague.

Ojos forasteros

Un Commentario

Brenda 19/10/2017

Éxitos y bendiciones preciosa

Dejar un comentario