El 13 de marzo de 1962 (I)

-Edgar Ruano Najarro / LA RAZÓN DE LA HISTORIA

De tiempo en tiempo se producen ciertos episodios que constituyen verdaderos puntos de inflexión en la marcha del proceso político. Uno de ellos, en la historia política nacional, fue la crisis de marzo y abril de 1962, la cual marcó una cima de la difícil y tortuosa recuperación de las fuerzas políticas que unos pocos años antes habían sido desplazadas del poder por efecto del derrocamiento del Gobierno del coronel Jacobo Árbenz Guzmán en junio de 1954.

En aquellos dos meses se concentraron todas las variables que terminaron por configurar una coyuntura de crisis política en la que el régimen surgido de la crisis de 1954 pareció estar en riesgo de derrumbarse. Una sucinta revista de dichos factores puede ser la que sigue. En primer lugar, estaba el malestar de la oposición política por los métodos de gobernar del presidente, general Miguel Ydígoras Fuentes, quien en medio de escándalos de corrupción y gestión caótica del Gobierno había consumado un fraude electoral en los comicios para elegir a la mitad del Congreso nacional en diciembre de 1961. Se sintieron afectados el centroizquierdista Partido Revolucionario, los entonces centroderechistas democratacristianos y a la extrema derecha, los liberacionistas en sus dos vertientes, el Movimiento Democrático Nacionalista (MDN) y el Movimiento Nacionalista de Liberación (MLN). El beneficiario del fraude era el Partido de Reconciliación Nacional Redención, esto es, el partido de Ydígoras, que necesitaba vitalmente asegurarse una mayoría en el Congreso.

Otro elemento importante era la ruptura interna en el seno del Ejército, que pese al adoctrinamiento intensivo al que estaba sometido desde 1954, para convertirlo en el ente estatal anticomunista por excelencia, todavía no había logrado plenamente la cohesión ideológica, hecho demostrado fehacientemente por el alzamiento militar del 13 de noviembre de 1960. Llegado a ese punto, es necesario indicar que dicha intentona castrense, aunque fallida, dejó a la institución militar con un equilibrio interno muy precario que podía inclinar la balanza política en cualquier dirección.

Por otra parte, un pequeño grupo de oficiales y sargentos implicados en el intento de golpe de 1960 se negó a acogerse a la amnistía decretada por Ydígoras e ingresaron subrepticiamente al país en 1961 y comenzaron a realizar acciones militares, como el asesinato el 25 de enero de 1962 nada menos que de un importante jefe policial, Ranulfo González Ovalle, alias Siete Litros, y varios enfrentamientos con las fuerzas del Gobierno el seis de febrero y días siguientes de ese año. Estos jóvenes militares hicieron publicar un mensaje radial en el cual se autodenominaron «Frente Rebelde “Alejandro de León Aragón – 13 de noviembre”» y con ello introdujeron en el escenario político nacional un nuevo elemento: un grupo armado rebelde.

Una cuarta variable fue la presencia de un movimiento social que daba muestras de una importante recuperación después del desastre de 1954. En particular, los movimientos sindical y estudiantil estaban muy activos y habían retomado cierta iniciativa. La tasa de sindicalización había caído en picada en los últimos años y el movimiento sindical estaba dividido en varias centrales sindicales, pero había muestras de un ascenso sindical. Una muy sonada huelga de los trabajadores del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS) en enero de 1960 y otra por parte de los maestros de educación media a mediados de ese año prácticamente dieron la pauta para las movilizaciones laborales. No puede dejar de mencionarse al Sindicato de Acción y Mejoramiento Ferrocarrilero (SAMF) que estaba protagonizando en esos años movilizaciones por demandas salariales y de condiciones de trabajo que tenían un indudable impacto político nacional.

Por parte de los estudiantes, divididos en sus dos vertientes, universitarios y de secundaria, las cosas iban mejor que en el medio sindical si de reactivación se trata. Los primeros, luego de hacer una oposición bastante valiente al Gobierno de Carlos Castillo Armas (1954-1957) por medio del periódico semanal El Estudiante, en junio de 1956 salieron a la calle, pero fueron reprimidos a balazos por tropas militares y policiales con el saldo de cinco estudiantes muertos. Lejos de detener su crecimiento, esta matanza dio más argumentos para seguir en la organización de asociaciones y grupos estudiantiles. Fueron estos estudiantes los que organizaron las protestas contra el apoyo del Gobierno ydigorista a la invasión anticastrista de bahía de Cochinos en abril de 1961. Los estudiantes de secundaria tenían tres años de contar con una organización llamada Frente Unido del Estudiantado Guatemalteco Organizado (FUEGO) que en marzo y abril de 1962 demostró una gran poder de convocatoria para con sus estudiantes y logró un importante reconocimiento nacional.

Por último, estaba la cuestión electoral que se avecinaba, ya que las elecciones presidenciales habrían de celebrarse en noviembre de 1963 y en este tema se presentó un elemento que conmocionó el medio político nacional. Nada menos que Juan José Arévalo Bermejo, uno de los dos presidentes revolucionarios de la década 1944-1954, que vivía en el destierro, había anunciado sus intenciones de regresar al país y participar como candidato presidencial, al tiempo que sus partidarios organizaban febrilmente grupos y partidos políticos para apoyar esa candidatura.

En el plano externo, en América Latina estaba en la mesa la gran disyuntiva que se presentó en la región de cara al futuro inmediato: o se tomaba el camino de las armas y se lograba un régimen revolucionario como el caso de Cuba, o se seguía la política impulsada por el Gobierno del presidente John F. Kennedy de una «revolución pacífica» por medio del ambicioso programa estadounidense llamado Alianza Para el Progreso.

Desde luego, Estados Unidos y sus aliados estaban decididos a suprimir a toda costa la «opción cubana» y a principios de 1962 llevaron a cabo una ofensiva diplomática de gran envergadura contra Cuba que comenzó con su expulsión de la Organización de Estados Americanos (OEA), resolución en la que el Gobierno guatemalteco de Ydígoras Fuentes desempeñó un activo papel contra el Gobierno cubano.

Todas estas variables se entrelazaron en los primeros meses de 1962 y dieron forma a la crisis política de marzo y abril de 1962.


Continuará.

Edgar Ruano Najarro

Guatemalteco sociólogo e historiador. Se ha desempeñado en la docencia universitaria. Ha publicado diversos títulos cuya temática ha estado relacionada con la historia política de Guatemala del siglo XX.

La razón de la historia


3 Commentarios

Silvia Juárez 19/10/2018

Me hubiese gustado ser adolescente o joven en esa época a inicio de los 60as, pero apenas estaba naciendo por esos años. Sin embargo no es motivo para que desconozca la historia de este país que viene a ser la de todos nosotros. Interesantísimo documento histórico y de verdad son muy pocos los oficiales del ejército que han sido consecuentes en la búsqueda de solucionar los problemas más ingentes de guatemala que, dado el caso, siguen siendo los mismos de fondo sólo que con algunos componentes distintos.
Saluditos.

Arturo Ponce 15/03/2018

Excelente, ojalá continúe. Las generaciones nuevas no conocen estas facetas de nuestra historia, ya no las mencionan los maestros y ellos leen menos.

america arminda torres moya 14/03/2018

la historia es ver al pasado…los hechos se repiten…el ejercito se presta a disolver y asesinar a estudiantes, que protestan por las politicas de oprecion…el ejercito tiene un historial de matanza…por lo tanto su linea es ultraderecha…

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