¿Derechos humanos? ¿En Guatemala?

Carlos Enrique Fuentes Sánchez | Política y sociedad / EL EDUCADOR

Ayer, 10 de diciembre, se celebró el aniversario de la firma de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. 71 años de la existencia de tal Declaración y, sin embargo, aún hay países, incluyendo a Guatemala, que parece que no conocen ni reconocen tales derechos, tal es la situación en la que el Estado mantiene a la mayoría de la población.

Constitucionalmente, en los artículos 1º. «El Estado se organiza para proteger a la persona y a la familia; su fin supremo es la realización del bien común» y 2º «Es deber del Estado garantizarle a los habitantes de la República la vida, la libertad, la justicia, la seguridad, la paz y el desarrollo integral de la persona», aparecen claramente cuáles son las obligaciones del Estado, pero parece que los gobiernos, con los representantes de los tres poderes, no conocen o, conociéndolos, no cumplen lo establecido en tales artículos. Están más ocupados en ver, con contadas excepciones, qué beneficios, legales o ilegales, obtienen del puesto que ocupan.

Revisando el cumplimiento de lo establecido en los artículos constitucionales, podemos evidenciar que el «proteger a la persona y a la familia» no se está cumpliendo a cabalidad, pues hay miles de personas y familias que no tienen vivienda, o que, teniéndola, las mismas están en zonas rojas cercanas a convertirse en trampas que tarde o temprano cobrarán muchas vidas, como ha ocurrido en los tres últimos años. Tampoco hay protección para la persona humana en cuanto a seguridad, pues los guatemaltecos están expuestos a todo tipo de riesgo en los buses urbanos y extraurbanos, en las carreteras, en los mercados y en la calle misma, en donde no existe control de ninguna forma de parte del Estado.

¡Ah!, pero eso sí. La protección es para los grandes empresarios, para los diputados, los jueces, los ministros y el presidente, desplegando para todos juntos cientos, si no miles, de encargados de su seguridad, sabedores de que el pueblo los repudia y en cualquier momento los podría agredir verbalmente. Para ellos sí hay protección.

¿«Su fin supremo es el bien común»? ¡Vamos! No se puede hablar de «bien común» cuando en el país se tiene un 60 % de población en pobreza y un 20 % en pobreza extrema. El bien común, se insiste, es para los grandes empresarios que se enriquecen más con la explotación de los trabajadores y la evasión del pago de impuestos y, cuando pierden, reciben subsidios millonarios para aliviar sus penas. Allí si hay bien común.

Que el Estado garantice la vida de los habitantes es otra utopía. 17 asesinatos diarios son la evidencia. De ellos, hasta 5 asesinatos de mujeres y dos con saña. Madres que mueren en el parto, niños desnutridos que mueren por hambruna, ancianos que mueren a la intemperie, suicidios por la desesperación que genera la pobreza, etcétera. En cuanto a la libertad, se ha regresado a los tiempos del enfrentamiento armado interno, pues varios líderes campesinos y luchadores por los derechos humanos y ambientales han sido asesinados. La libertad de prensa es continuamente atacada por el presidente y sus adláteres y hasta otras libertades fueron cortadas por el estado de sitio en Semuy, Izabal.

En cuanto a que el Estado garantice la justicia, también es discutible, pues, según la prensa escrita, se continúa teniendo jueces y magistrados que no ha actuado apegados a ley, sino conforme a las demandas de quienes los han colocado en esos puestos. Indigna saber que mientras a un pobre cristiano le dan trece años de cárcel por haber hurtado Q 400.00 de una urna en una iglesia, a una funcionaria corrupta que se ha apropiado de millones de quetzales, le dan libertad condicional y una multa de Q 5000.00.

La seguridad social tampoco funciona, pues hay miles de ancianos que no cuentan con el aporte de Q 400.00 o que están abandonados en los asilos u hospitales, tampoco hay instituciones estatales que atiendan a los niños con necesidades educativas especiales. El IGSS se ha convertido en un botín político y económico del cual muchos funcionarios quieren apropiarse ilegalmente para promover proyectos falsos y otras acciones.

El desarrollo integral de la persona, entonces, no se puede alcanzar si no hay vivienda, salud, educación y recreación gratuitas. Si faltan miles de viviendas, si el sistema de salud está quebrado y no brinda la atención necesaria a los enfermos niños y adultos, si la educación no tiene pertinencia cultural y lingüística es porque el presupuesto para estos sectores es insuficiente. Por lo tanto, si no hay, por lo menos, vivienda, salud (con nutrición adecuada) y educación para todos, NO PUEDE HABER PAZ, porque la paz, como dijo un papa católico, es justicia social.

Y para terminar con el desconocimiento y violación de los derechos humanos por parte del Estado, hasta el mismo procurador de dichos derechos es perseguido, acusado, vilipendiado por miembros de los tres organismos del Estado, por estar cumpliendo correctamente con sus funciones constitucionales y estar denunciado los altos niveles de corrupción e impunidad existentes en el país y emitiendo las recomendaciones pertinentes contra otras violaciones a los derechos humanos por parte del Estado. Ante este panorama, solo queda que, acompañando al procurador de los derechos humanos, Jordán Rodas, se mantenga la lucha continua y constante para que en Guatemala se observe y se respeten los derechos humanos por todos los ciudadanos, pero principalmente por los entes de gobierno. Porque, «la vida es lucha y se lucha siempre».


Carlos Enrique Fuentes Sánchez

Pedagogo y Educador, con 40 años de experiencia docente en los diferentes niveles del Sistema Educativo nacional; surgido de los barrios pobres de la Capital pero formado en diferentes departamentos de la republica. participante y decisor en procesos y redacción de documentos de trascendencia en la educación nacional en los últimos años. Asqueado de la historia de injusticia social que vive Guatemala desde la invasión Española, así como de la historia de masacres y crímenes políticos sufridos por la población, aspira a una Guatemala diferente, justa, democrática y humana, a la cual se pueda llegar por medio de una educación popular y revolucionaria, para todos y todas. El educadorCorreo: cfuentes3151@gmail.com

4 Commentarios

arturo Ponce 11/12/2019

Totalmente de acuerdo con el comentario

    Carlos Fuentes 11/12/2019

    Gracias,Arturo, por fortalecer mi tesis. Estamos «fregados», pero hay que seguir luchando.

Jacobo Vargas-Foronda 11/12/2019

Estimado Carlos Enrique Fuentes Sánchez, creo es muy importante se entienda que desde siempre han existido los privilegios de los poderosos grupos económicos y esos grupos no necesitan de derechos, usan, ejercen, practican sus privilegios. ¿Cuál es la parte difícil de entender?

Ya tenemos sopotocientos años de estar escribiendo declaraciones, constituciones, etcétera, cona las declamatorias y losa de supuestos ficticios derechos. Cualquier cosa escrita es fría palabra muerta que no tienen el calor de la vida hasta que se le ejercita en forma viva.

Cada día que pasa es mas claro que hemos entrado en la época de la más descarada, sangrienta, impune carcajada sobre las ilusorias creencias de la existencia de “derechos” y mucho mas sonora cuando hablan de “derechos humanos”. ¿Cuál es la parte difícil de entender?

Siempre lo he dicho y lo repito, la simple declaratoria escrita no es garantía de que lo que se dice exista. Dos ejemplos por su sencillez y crudeza son suficientes. Cito los artículos 10 y 20 que mencionas, “El Estado se organiza, ¿para proteger a la persona?”, y, “Es deber del Estado ¿garantizarle a los habitantes de la República la vida?” Los poderosos tienen el privilegio de sus cientos de guardaespaldas, policías privadas, carros y chalecos blindados, etcétera. ¿Cuántas personas mueren al día por hambre, enfermedades prevenibles y curables en Guatemala? Tu lo has mencionado.

Podrías hacer un listado de ¿“los derechos humanos fundamentales” que el Estado de Guatemala conoce, reconoce y respeta? Ojo, no me refiero en el sentido de que estén escritos en algún papel higiénico, o un supuesto tratado o convenio internacional asumido por Guatemala.

Mientras tengamos a esos mismos grupúsculos de sirvientes de los grandes capitales, grandes propiedades, grandes imperios, muy lejos, pero muy lejos, vamos a seguir de poder pensar que en Guatemala existen derechos, derechos humanos, sobre los privilegios de los opresores, explotadores, sanguijuelas, civiles, económicos, políticos, eclesiásticos y militares.

Guatemala requiere, con URGENCIA desterrar, esos regímenes, y refundarse como país plurinacional y pluricultural independiente, soberano y antimperialista. No soy pesimista, simplemente realista.

    Carlos Fuentes 11/12/2019

    Mil gracias, estimado Jacobo, por leer mi artículo. Estoy totalmente de acuerdo con tu comentario. Así es. Esos familias herederas de los criollos tienen el poder en sus manos y hacen lo que se les «pega la gana» sin dar razones de su actuar. Y también estoy de acuerdo en que se requiere, con urgencia, desterrar esos regímenes y refundar el Estado como país plurinacional. El objetivo es ese. Para ello, se requiere de una Asamblea plurinacional para cambiar la constitución y atender las demandas de los cuatro pueblos. Por ello escribo al final, que la vida es lucha y se debe luchar siempre. De lo contrario, seguiremos año tras año sin cambio alguno. De nuevo, gracias por el comentario que es aclarador y complementario.

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