COVID-19. Desinformación y problemática psicosocial

Felipe Sarti Castañeda | Política y sociedad / LOS CAMINOS DE LA PENSADERA

La información que trasmite el Gobierno es manipulada perversamente, con la intención de aumentar los miedos y la incertidumbre en la población. Desde mi punto de vista, esto está afectando nuestra salud mental y puede considerarse como una violación a los derechos humanos, que requiere presentar denuncias ante los tribunales correspondientes. Por este medio, invito a las organizaciones de derechos humanos a analizar lo expuesto y determinar, desde sus conocimientos y experiencias, si es viable proceder legalmente contra dicha manipulación.

Durante estos cuatro meses, muchas personas de las áreas rural y urbana de nuestro país, están socializando sus testimonios con relación a cómo se encuentran a nivel psicológico, físico y social, destacándose las siguientes problemáticas:

• Ansiedad
• Depresión
• Angustia
• Desconfianza
• Incertidumbre
• Somatizaciones
• Culpas

Y también señalan otros problemas tales como:

• Dolor de cabeza
• Problemas para respirar
• Taquicardias
• Problemas estomacales
• Dolor de cuerpo
• Dificultades para conciliar el sueño
• Temblor en partes del cuerpo
• Llanto frecuente
• Desconfianza
• Aislamiento y más

Todas estas manifestaciones son respuestas normales ante una situación inesperada, que nunca pensamos que íbamos a vivir como país. El problema es cuando estas se hacen más frecuentes y empiezan a afectar nuestra vida cotidiana, lo cual nos limita como sujetos sociales proactivos.

Algunas personas me han señalado que una de las causas por la que se encuentran así, es la desinformación malintencionada brindada por el Gobierno, que consideran les está afectando su estado emocional o, como digo yo, están con los nervios alborotados ante un incierto porvenir.

Entendemos que la lucha contra la pandemia es un proceso colectivo de largo alcance, que necesita el acompañamiento de todos los sectores que puedan apoyar al Gobierno, a quien corresponde constitucionalmente esta responsabilidad, aunque, lamentablemente, hasta la fecha, el Ejecutivo no ha posibilitado la participación de sectores sociales capacitados para sumarse al esfuerzo nacional. Como bien lo ha señalado el procurador de los derechos humanos: «La salud como derecho humano es una OBLIGACIÓN de las instituciones del Estado… “El Estado velará por la salud y la asistencia social de todos los habitantes. Art. 94 de la Constitución Política”» (José M. Castañeda, Soy502, 6.08.20).

Hemos observado con preocupación que el Ejecutivo y el Cacif están tomando medidas que priorizan la economía, en detrimento de la salud y vida de nuestra población. Lo más maquiavélico de este acuerdo es que han preparado las condiciones para responsabilizar al pueblo guatemalteco del agravamiento de la crisis sanitaria y así diluir y evitar las responsabilidades que directamente les competen.

Como personas y sociedad civil organizada debemos tomar conciencia de que, a pesar de las prohibiciones establecidas, tenemos el derecho social y moral de cuestionar públicamente el mal manejo de la pandemia por parte de las autoridades correspondientes. Por esto invitamos a todas y todos, en sus diferentes espacios (comunitarios, laborales, familiares), para que permanentemente compartan y reflexionen sobre los daños psicosociales que está provocando la desinformación gubernamental.

Otra fuente de incertidumbre es el mal manejo de los préstamos y de las donaciones recibidas, así como los compromisos incumplidos para la construcción de instalaciones adecuadas para la atención de los/as pacientes del COVID-19. Esto, sumado a la falta de pago a los médicos y personal de salud, confirma que la administración actual ha violado derechos fundamentales, entre ellos y muy gravemente, el derecho a la salud y a la vida digna.

En este ejercicio de construcción de ciudadanía colectiva, es fundamental que la academia y los profesionales de las ciencias sociales se conviertan en un referente para combatir la demagogia gubernamental. Sería muy importante que las diversas instancias democráticas que trabajan en el interior del país puedan coordinar con las organizaciones comunitarias a fin de que, en las zonas más alejadas, estén al tanto de la situación y puedan analizar, opinar y cuestionar las decisiones que afectan nuestra salud mental a nivel individual, familiar y comunitaria.

Finalmente, queremos expresar nuestra solidaridad y apoyo al personal de salud pública, que heroicamente y en condiciones muy precarias ha estado en la primera línea de atención a las personas afectadas por el COVID-19.


Felipe Sarti Castañeda

Psicólogo social comunitario graduado de la USAC. De 1981 a 1991 trabajé en el Ministerio de Salud Pública de Nicaragua, en un programa de apoyo psicosocial a familias víctimas de la violencia ejecutada por la contrarrevolución. También durante esos años acompañé a compañeros/as del FMLN y de organizaciones revolucionarias guatemaltecas. Desde 1997 soy miembro fundador del Equipo de Acción Social Comunitaria (Ecap) y he coordinado diversos programas en el interior del país, principalmente en Rabinal, Baja Verapaz. Estoy participando en procesos de memoria desde las poblaciones, construcción de ciudadanía y fortalecimiento de la organización comunitaria y casos de justicia transicional como el genocidio Ixchil, Molina Theissen, Sepur Zarco, Plan de Sánchez y Río Negro, entre otros. En los últimos años hemos estado, conjuntamente con la comunidad de Chiticoy, de Rabinal, reflexionando sobre el Buen Vivir desde sus experiencias y conocimientos.

Los caminos de la pensadera

Correo: cristina.zeledon@gmail.com

4 Commentarios

Inés Meneses 17/08/2020

Felipe gracias por escribir tu experiencia de acompañamiento psicosocial con y desde las personas comunitarias….

Mary 14/08/2020

Definitivamente la lucha sigue estimado Felipe, gracias por apoyar a la comunidad en lo psicosocial, conozco su trabajo en Rabinal y en otros lugares mencionados

Pedro Samayoa 14/08/2020

Saludos Felipe. Y a eso agreguemos el papel de los medios informativos y redes sociales informáticas que con informaciones cruzdas sobre un espectro amplio (desde teorías Conspirativas absurdas hasta curas mágicas, «expertos», etc.) contribuyen a crear más desorientación y como consecuencia más sensación de vulnerabilidad en una población sin conciencia ciudadana y con poca o ninguna capacidad crítica. Toca hacer labor de hormiga mientras tanto…

    Felipe Sarti 14/08/2020

    Estoy de acuerdo con tus comentarios,
    Felipe

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