Apuntes de ayer y hoy

-Manuel Fernández-Molina / APUNTES DE AYER Y HOY

En este espacio estaré esbozando temas relacionados con la cultura en el tiempo. Serán asuntos de índole diversa imbricados con la perspectiva temporal de los quehaceres y aventuras de los seres humanos, y con la diversidad de los mundos que los seres humanos construyen.

Esta vez comparo dos versiones literarias del llamado “sur profundo” (deep South) de Estados Unidos que crearon dos escritoras nacidas en esa región: Margaret Mitchell (1900-49), de Georgia, y Harper Lee (1926-2016), de Alabama.

Mitchell escribió la novela Lo que el viento se llevó, en donde retrató y comunicó con romanticismo y llanto íntimo la visión de la aristocracia esclavista de la guerra de 1861-x65, conflicto que enfrentó a los norteamericanos de los estados industrializados y de libre empresa (los estados del norte) y los estados agrícolas que se habían separado para poder conservar el sistema productivo de plantación esclavista.

Cuando Mitchell escribió su novela, durante diez largos años (1926 a 36), la región del sur aún se hallaba sufriendo las consecuencias de la destrucción del “antiguo orden” de su vida. El sur empezaba a ser revalorado en el mundo político y cultural de Estados Unidos, tras casi 80 años de negación. La novela de Mitchell, publicada el ‘36, pronto fue muy apreciada por la crítica y, especialmente, por los lectores, ya que en pocos meses las ventas llegaron a un millón de ejemplares. El mundo académico endosó el aplauso del público, pues en mayo de 1937 la escritora recibió el cotizado Premio Pulitzer. Dos años después se filmó Lo que el viento se llevó, y la película obtuvo ocho Premios Oscar de las 13 nominaciones que había recibido. No cabía la menor duda: el sur, con toda su cultura, con todo su discutido pasado esclavista, con el siniestro grupo racista Ku Klux Klan actuando, a pesar de todo eso, el sur se había reinsertado en la vida cultural y cotidiana de Estados Unidos.

Unos veinticinco años después de que el norteamericano promedio gozara leyendo aquella visión del sur, otra escritora de esa región, Harper Lee, nacida en Alabana, publicó Matar un ruiseñor, novela en la que pinta la violencia del odio racista en Alabama. Allí no hay ninguna relación de afecto entre blancos y negros, como la hay en Lo que el viento se llevó. En la novela de Harper Lee vemos las violentas presiones a las que se ve sometido un abogado por defender a un negro acusado de violar a una blanca. El libro se publicó en 1960, y ganó el Premio Pulitzer en 1961, es decir en los años que había acciones muy violentas de parte de los blancos que no querían permitir la integración de los afroamericanos en escuelas y universidades. Había linchamientos casi todos los meses, y los editores creyeron que el libro podría ser rechazado por los lectores sureños; sin embargo, fue unbest seller desde la primera edición, y tuvo mucha aceptación incluso en los sitios aludidos en la novela. Al igual que el libro de Margaret Mitchell, fue llevado al cine, y la película fue un rotundo éxito de taquilla.

Pero se debe reflexionar sobre la veracidad de los mundos que nos presentan esas dos novelas (y dos películas), “sures” muy diferentes. El sur de Margaret Mitchell es de esclavos hogareños que aman a sus amos y en donde todos sufren la invasión de impertinentes norteños. El sur de Harper Lee es de la violencia racista del Ku Klux Klan, que no tolera que un negro pueda ser inocente de los cargos que se le formulan en el sistema judicial blanco, y en donde es un “traidor” aquel abogado que se atreve a cuestionar la “verdad” del sistema imperante. Ambos mundos son verdaderos; y su veracidad diversa descansa en que son perspectivas personales distintas (ambas basadas en narraciones familiares) y, además, pintan contextos históricos diferentes.

Manuel Fernández-Molina

Profesor retirado de Historia, interesado en la europea, especialmente española. Actualmente docente de Historia Global en el Colegio Humanístico Costarricense, campus Coto.

Apuntes de ayer y hoy

2 Commentarios

Ingrid Sosa 24/11/2017

Esa parte de la historia de Estados Unidos es muy interesante de leer y analizar. Las películas muy buenas.

    Manuel 11/01/2018

    Sí. Tiene usted razón; las películas fueron (son) tan buenas como las novelas.

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