Antiguas huellas teatrales, siglo XVI (primera parte)

-Otto Ricardo Gaytán Silva / TEATRO GUATEMALTECO: SU HISTORIA

Durante el siglo XVI, las expresiones teatrales más importantes de que se tiene noticia hasta ahora, fueron aquellas relacionadas con la evangelización que formó parte de la conquista española, iniciada en Guatemala en 1524. Del arte dramático anterior a esa fecha quedaron algunos elementos, vestigios de anteriores grandezas, incorporados a las obras teatrales utilizadas por los misioneros.

Músicos representados en el mural de Bonampak. La música fue un elemento prehispánico incorporado a las expresiones teatrales de la época colonial. Tomado de Cultures précolombines.

«Las obras de teatro evangelizador descienden de la forma medieval del auto, entendiendo este como una obra de tema religioso, no muy extensa, cuya línea argumental se basa en asuntos bíblicos. Son diferentes de los llamados autos sacramentales que florecieron en el siglo posterior, cuya temática y estructura estaban vinculadas específicamente con el misterio de la eucaristía». Esto lo afirma Alejandro Ortiz Bullé-Goyry en la presentación de Las ánimas y los albaceas que antecede al estudio introductorio y a la obra misma estudiada por el antropólogo mexicano Fernando Horcasitas. [i]

Si bien el bagaje cultural de los «evangelizadores» favorecía la recreación de elementos del teatro español de la época, incorporando formas del «auto» en el teatro evangelizador, es indudable que se nutrieron de los conocimientos de la tierra, es decir: del arte dramático de las poblaciones originarias. Esto los llevó a incorporar estructuras dramáticas, vestuarios, música, coreografías, personajes y otros elementos en obras teatrales destinadas a consolidar la conquista mediante la difusión del cristianismo.

Hunahpú e Ixbalanqué; Humbataz y Hunchowen (como músicos y como monos) son personajes del Popol Vuh relacionados en la narración con cierta actividad teatral. Acuarela de Diego Rivera, 1931. Tomado de Blogspot.

La primera obra de este tipo fue La adoración de los ángeles en el Portal de Belén, escrita por Fray Pedro de Gante. Los actores fueron muchachos indígenas «traídos de veinte y cuarenta leguas» y encerrados para su adoctrinamiento. Fue escenificada en 1526 o 27 en el atrio de San Francisco de México. [ii]

La afirmación anterior puede hacerse gracias al hallazgo de Fernando Horcasitas sobre esa primera obra de teatro evangelizador. Se trata de una relación de fray Pedro de Gante al rey don Felipe II, en que informa de los preparativos y resultados de la obra, dando a conocer las ideas principales sobre las que se asentó su gestación. Reconoce que surgió como una necesidad de atraer a la gente del pueblo hacia la iglesia, con resultados exitosos [iii] que se generalizaron en todos los territorios de la conquista española.

Fray Pedro de Gante. Tomado de Histormex.

Informa Gante que hubieron de aprender el náhuatl «en breve tiempo» aunque no había maestros ni escritos «ni lumbre de cosa alguna, ni de donde nos poder favorecer, sino sólo de la gracia de Dios». También explica la forma en que reclutaron a mil muchachos para convertirlos en sus auxiliares en la difusión del cristianismo. Y reconoce que no podían atraer al pueblo pues «estaban como animales sin razón, indomables… no podíamos traer al gremio y congregaciones de la iglesia, ni a doctrina, ni a sermón sino que huían de sobremanera, y estuvimos más de tres años en esto que nunca, como tengo dicho los purimos (sic) atraer, sino que huían como salvajes de los frailes y mucho más de los españoles». Pero dice Gante que para entonces ya les conocía su psicología y que «toda su adoración de ellos a sus dioses era cantar y bailar delante de ellos (…) compuse metros muy solemnes sobre la Ley de Dios y de la fe, y cómo Dios se hizo hombre para salvar el linaje humano y cómo nació de la Virgen María».[iv]

«Comenzó a ensayar la función unos dos meses antes. Preparó a grupos de “actores” o “representantes” dándole a cada grupo su traje distintivo para el baile y canto. Al acercarse la Navidad hizo llamar a gente de toda la tierra de veinte leguas alrededor de México. Y todos oyeron cantar esta misma noche “hoy nació el Redentor del Mundo” (p. 207). La misma noche de la Navidad los ángeles en el cielo, que decían “en tal noche nació el Redentor del mundo” y otras palabras semejantes» «Ansí (sic) que de esta manera vinieron primeramente a la obediencia de la iglesia y desde entonces se hinchen las iglesias y patios de gente» (2ª. versión p. 214).[v]

«Sacamos conclusión», escribe entusiasmado Horcasitas, «que ha de haber sido un gran espectáculo: el hecho que oyeron cantar a los “ángeles del cielo” da la idea de todo un espectáculo con canto, baile y acción dramática”… esta fue la primera entrada de ellos, en la noche de la Natividad de nuestro Redentor, y en el patio de San Francisco de México». [vi]

Rodeado de grandes edificios, aún subsiste el templo de San Francisco en México DF, donde se gestó el teatro evangelizador. Fotografía por Otto Ricardo Gaytán Silva.

No cabe duda que este espectáculo de resultados tan notables (Gante le atribuye la conversión de las masas a él), dio paso a la utilización profusa del teatro con fines de evangelización. Fue un teatro que amalgamó las formas del auto español con formas dramáticas prehispánicas.

La experiencia de la Nueva España fue trasladada de inmediato a Guatemala y otros lugares. En los primeros años de la conquista, debido a la escasez de clero, los fiscales o mandones [vii] jugaban un papel decisivo, pero «casi siempre sabían solo los rudimentos de la doctrina cristiana: persignarse, el Pater Noster, Ave María, Gloria Patri, Credo, Salve Regina, así como los principales hechos de la pasión de Cristo escenificada en varios pueblos durante la Semana Mayor».

En algunos lugares del altiplano occidental guatemalteco aún pueden verse ciertas escenificaciones de la pasión en vivo con muy pocos cambios de como se representaron entonces. Es probable que algunas de las obras con tema bíblico se hayan representado en idioma local, pues fueron abundantes los tratados de idiomas efectuados por los misioneros, en especial del k’iche’, kakchiquel, tz’utujil, mam, achi’, q’eqchi’, náhuatl, entre otros. [viii]

Cabe apuntar que el licenciado fray Francisco Marroquín, segundo cura [ix] y primer obispo de Guatemala, impulsó el aprendizaje de las lenguas vernáculas y autorizó directamente la publicación, en México, de un catecismo en lengua utatleca (k’iche’). [x] También se preocupó por la educación superior y en su testamento donó fondos para la creación de un colegio donde se enseñara artes y filosofía, gramática y teología. [xi] (Con su legado se fundó al siglo siguiente (XVII), el Colegio Mayor «Santo Tomás de Aquino», cuna de los estudios superiores en Guatemala, que durante el siglo XX jugaría un papel importante en el desarrollo del teatro antigüeño).

Retrato del obispo Francisco Marroquín (1499-1563). Tomado de Acton Institute.

Fray Lázaro de Lamadrid en su ensayo Los estudios franciscanos en La Antigua Guatemala, refiriéndose al siglo XVI, da cuenta que los frailes de la orden franciscana, «(…) siempre en contacto con el pueblo, palparon la necesidad de establecer escuelas de primeras letras para enseñar a los indios a leer, escribir y aún a contar». «En estas escuelas populares hemos de encontrar el origen, indica, de la educación artística de los indios, a la manera europea, estando ligados a esta obra de iniciación en la música y demás bellas artes los padres fray Juan Alonso, fray Francisco Carrasco, fray Alonso de Escalona y fray Antonio Tineo». [xii]

Pero al parecer, durante el siglo XVI, junto al teatro evangelizador, existieron en Guatemala expresiones dramáticas de otro tipo.

Fray Antonio de Remesal escribió entre 1613 y 1620, pero se basa en un libro anterior de fray Tomás de la Torre, en los Archivos reales y el Protocolo de Gobierno facilitados por el presidente, Conde de la Gomera, y por el oidor Juan de Maldonado y Paz (papá de Sor Juana de Maldonado, primera dramaturga antigüeña) indica que para las fiestas en honor de Santiago Apóstol hubo promesa de los vecinos de «celebrar su día como cristianos, y como caballeros; como cristianos con vísperas y misa y como caballeros con toros, juegos de cañas y otros placeres».

Simple especulación imaginar que entre los «otros placeres» pretendieran teatro. Pero la sugerencia queda abierta sobre todo al observar que unas líneas después nos indica Remesal, hablando de las fiestas del Corpus Cristi en la ciudad asentada aún en el Valle de Almolonga, hoy Ciudad Vieja: «(…) a diez y nueve de abril de mil quinientos treinta y siete, con un pregón (…) señaló el Cabildo por jueces de los trajes, danzas, bailes e invenciones (que en otro Cabildo llaman Mymos) a Gonzalo Dovalle, alcalde y a Gonzalo Ronquillo, regidor». [xiii]

Surge la cuestión: ¿a qué se refiere con «invenciones» como sinónimo de «Mymos»? Y al revés: ¿qué es eso de «Mymos» como llaman en otro cabildo a las «invenciones»…? Será tarea de lingüistas y arqueólogos descifrar lo que Remesal quiso asentar para la posteridad, ya que los datos con que se cuenta son insuficientes para afirmaciones categóricas.

Pero, como se verá en otra entrega, existen otros datos un poco más sorprendentes.

lustración del artículo Tres testimonios del teatro medieval. Tomado de Blogspot.

[i] HORCASITAS, Fernando, Teatro Náhuatl II, Universidad Nacional Autónoma de México, primera edición, México, 2004, pp. 185 y 186.
[ii] Op Cit. pp 365 a 368.
[iii] Op. Cit. pp. 365.
[iv] Op. Cit. pp 365 a 368.
[v] Op. Cit. p 368. Las referencias de páginas que hace Horcasitas son, al parecer, de la carta de Gante.
[vi] Op. Cit. p 368
[vii] Gente del lugar nombrada por los misioneros para que actuaran en su ausencia reuniendo a la gente los domingos y en especial a niños y niñas para doctrinarlos.
[vii] Cfr.: Anales de los Cakchiqueles, Fondo de Cultura Económica, México 1950, p. 130 citado por Chinchilla Aguilar , Op Cit, pp. 32 a 39.
[ix] El primero fue Juan Godínez, quien acompañó a Pedro de Alvarado en la conquista de Guatemala.
[x] Chinchilla Aguilar, Op. Cit., p. 32
[xi] Op.Cit. p. 76
[xii] Lamadrid, fray Lázaro de: “Los Estudios Franciscanos en La Antigua Guatemala”, Anales de la Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala, Tomo VIII, marzo de 1942, pp. 279 a 305.
[xiii] REMESAL, Fray Antonio de, “Historia General de las Indias Occidentales y Particular de la Gobernación de Chiapa y Guatemala”, Tomo I, Biblioteca Guatemalteca de Cultural Popular, Volumen 91, Editorial “José de Pineda Ibarra”, Tercera edición, Guatemala, 1966. pp. 86 a 88.

Otto Ricardo Gaytán Silva

La Antigua Guatemala 1960. Obrero de la imagen en movimiento y el sonido. Trabajador de la cultura interesado en descubrir huellas diluidas de la historia y su difusión.

Teatro guatemalteco: su historia

2 Commentarios

Scarlett 05/08/2020

Muy interesante

Julio Gaytán 21/02/2018

!Valiosísimo documento! Nos servirá, además de historia, como fiel confidente en huellas pasadas. Felicitaciones y mil gracias.

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